Archivo para Agosto de 2008

Por Manuel Benet, 7 de Agosto de 2008 | Imprime

Estimados lectores,

Como cualquier blog que se precie y como (casi) todo hijo de vecino, nosotros también nos largamos de vacaciones. Eso significa, entre otras cosas, que no habrá nada nuevo por estos lares hasta la primera semana de septiembre, cuando nos encontremos en plena depresión postvacacional, por lo que si nos siguen regularmente pueden ahorrarse la visita hasta entonces. El año pasado no cogimos vacaciones, pero este año toca; el sprint final de julio ha sido especialmente intenso (en realidad, para la mayoría de nosotros todavía no ha acabado), y septiembre promete mantener el mismo nivel. Más allá de que este blog sea colectivo y corporativo, lo admito: necesito unas vacaciones.

Puesto que sé que a todos ustedes les encanta seguir trabajando en vacaciones, y como Sandra Bullock en La Red, llevarse el portátil a la playa (hay pocas cosas menos sensatas, si uno se estima su portátil), les he traído un par de libros a raíz de una entrada en en el blog de Félix Haro. En estos momentos estoy leyendo uno de ellos y está resultando muy interesante; va en la línea de lo que ya hemos comentado alguna vez por aquí: ten cuidado con lo que dice Google de ti, o tú le dices, porque Google no olvida y no sabes quién puede llamar a su puerta dentro de unos años preguntando por ti.

Afortunadamente, no tendrán —si no quieren— que gastarse un euro, ya que está disponible en Internet gratis por la patilla, en la página personal de su autor Daniel J. Solove. El título es The future of reputation: gossip, rumor and privacy on the internet. Probablemente prefieran empezar por el anterior libro de este mismo autor, también disponible a través de su página web, The digital person. Technology and privacy in the information age, pero les dejo eso a su elección. Claro que ambos están en inglés, pero es inglés académico y eso no debería ser un problema.

Yo les recomendaría que se alejasen de cualquier dispositivo electrónico durante un tiempo, que es básicamente lo que tengo intención de hacer yo a partir de este viernes, pero allá ustedes. Al menos, para aquellos que no tienen vacaciones, espero que esos libros les ayuden a sobrevivir a este agosto.

Nada más. Como diría el bueno de Pedro Erquicia, les espero en septiembre, para contarles en profundidad las cosas que pasan a lectores como usted. Buenos días y felices vacaciones.

* * *

Me apunta José Selvi antes de colgar el cartel de “Cerrado por vacaciones” que dentro de un par de días tiene lugar la final del “Capture the Flag” de DEFCON, en la que participa el equipo español “Pandas with gambas” (su foto “de familia”), en la que que intentarán arrebatar el trofeo a los campeones de los dos últimos años, los veteranos 1@stPlace (su foto “de familia”, algo más seria).

Mucha suerte!

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Por Antonio Villalón, 4 de Agosto de 2008 | Imprime

Les confieso que en un primer momento tuve ciertas reticencias y dudas de colgar lo que les cuento a continuación, por si alguien pudiera considerarlo “incitación al delito”. Por supuesto, ese no es en ningún caso el propósito de la entrada, sino el de mostrar qué es posible hacer con unos pocos datos de carácter personal hoy en día —de esos que cualquiera de nosotros proporciona alegremente a cualquiera—, por lo que tras un par de consultas previas he decidido publicarlo. Obviamente, falta decir que lo que se cuenta en esta historia es completamente ficticio, fruto de mi imaginación, y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Sirva esto como disclaimer previo, y pasemos a la entrada.

Hace cosa de un par de semanas, a las 05:51 de la mañana, sonó mi móvil, que como siempre, había dejado encendido —mala costumbre— en la mesita de noche; con el sobresalto habitual de una llamada en horas intempestivas, contesté al teléfono sin saber quién me llamaba (tenía el número pero no estaba en mi agenda) y, para mi sorpresa, parece ser que mi interlocutor se había equivocado y, sin decir nada, ni un mísero “lo siento”, decidió colgar. A mí estas faltas de educación siempre me han molestado, pero sobre todo, me resulta incomprensible que alguien te llame a esa hora, se equivoque, y no tenga el valor de pedir disculpas ni decir nada, simplemente se limite a colgar.

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