Cada vez que uno plantea en público, ya sea en este u otros blogs, dudas y cuestiones sobre las políticas de privacidad (y afines) de las compañías 2.0 “habituales”, tiene que hacer un esfuerzo por no acabar invadido por una terrible sensación de paranoia; ¿soy yo, o son ellos? ¿es normal tener dudas razonables, o soy simplemente un desconfiado? Ahora verán porque se lo pregunto. Les cuento.
Facebook cambió hace un par de semanas sus Términos de uso, que actualmente recogen esta interesante cláusula:
(a) use, copy, publish, stream, store, retain, publicly perform or display, transmit, scan, reformat, modify, edit, frame, translate, excerpt, adapt, create derivative works and distribute (through multiple tiers), any User Content you
(i) Post on or in connection with the Facebook Service or the promotion thereof subject only to your configuraciones de privacidad or
(ii) enable a user to Post, including by offering a Share Link on your website and
(b) to use your name, likeness and image for any purpose, including commercial or advertising,
each of (a) and (b) on or in connection with the Facebook Service or the promotion thereof. [...]
Con poco inglés que sepan, advertirán que hay en dicha cláusula algunos aspectos más bien cuestionables y de dudosa legalidad, al menos a este lado del Atlántico (cuestión que importa poco, al someterse el contrato a las leyes del estado de California). Al parecer, de la anterior cláusula se ha eliminado el siguiente contenido, que era ciertamente muy apropiado:
Como era de esperar, el cambio provocó algunas quejas y comentarios (aunque no parece ni mucho menos que haya supuesto una revolución), que fueron respondidos por Mark Zuckerberg en el blog de la compañía, en una entrada titulada “On Facebook, People Own and Control Their Information“. La respuesta dada es de similar profundidad a la dada por Google a las críticas de Javier Mestre sobre Google Apps Premium Edition, que ya analizamos hace unas semanas en este blog. Esto es: “Confía en nosotros, somos buena gente y estamos aquí para protegerte“.
Acertadamente, Mark Zuckerberg apunta que existe una cierta incompatibilidad entre (a) el deseo de querer tener un control total sobre tu propia información, y (b) el deseo de otras personas de poder acceder a la información que has compartido con ellas, como números de teléfono, direcciones de correo electrónico, fotos y etc.:
De manera no casual, aunque es obvio que los términos de servicio no especifican ninguna restricción, el fundador de Facebook se limita en general a tomar como ejemplo los correos electrónicos para justificar el “no borrado” de datos; lógicamente, que un usuario decida borrar su cuenta no debería implicar que todos aquellos correos electrónicos que ha enviado a otros usuarios se borren. Además, para calmar un poco los ánimos, un portavoz de Facebook ha tenido que aclarar que la compañía nunca ha pretendido poseer ningún tipo de derecho sobre el contenido de los usuarios, y ha puntualizado que (a) los contenidos conservan las restricciones de seguridad originales, y (b) únicamente pueden ser utilizados en Facebook o para su promoción, limitando por tanto su uso. Además, ha dado algún detalle más, aclarando que el ejemplo del e-mail es extrapolable a la información que uno comparte a través de los espacios de otros usuarios. Dicho de otra forma, si un usuario postea una foto suya en el espacio de otro usuario, esa foto no se eliminará cuando el primero borre su cuenta, sino que se mantendrá hasta que el segundo la borre (claro que nada indica que Facebook la vaya a borrar entonces).
Independientemente de si consideramos que esa es una buena o mala política (esto da para otra entrada, pero creo que podríamos considerar que “pierdo” mis derechos sobre una foto cuando se la doy a alguien concreto; ¿se mantiene esa “pérdida de derechos” en un espacio público, tal como un foro, un weblog, o un tablón de anuncios físico, en el que el receptor de la información se amplia y difumina, aun cuando mi deseo inicial haya sido compartirla públicamente?), el problema es que los términos de servicio no dicen exactamente lo que el portavoz de Facebook o el propio fundador indican en sus respectivas aclaraciones. Dicen, literalmente, que el usuario concede a Facebook una licencia irrevocable y perpetua (entre otras cosas) para utilizar cualquier contenido (o dato) que éste suba a la red social, para cualquier uso dentro de, o relacionado con Facebook. De hecho, a uno le da por pensar que si Facebook tiene realmente las cosas tan claras, debería ser capaz de expresarlas con esa claridad, y no entrar en cláusulas que exceden y amplian con mucho las circunstancias y condiciones expresadas por el fundador y su portavoz. Pero no. Esos son los términos de uso a los que uno se somete cuando utiliza la red social en cuestión, y a eso debería un usuario ceñirse.
En general, y tal y como comentaba un usuario, más allá de ilegalidades, términos de servicio o condiciones de uso de esta u otra compañía (léase Google, Tuenti, MySpace, Friendsteer, LinkedIn, etc.), todos deberíamos asumir como regla de oro y principio básico que cualquier contenido que compartamos en Internet estará ahí para siempre, independientemente de si queremos que esté o no.
Para acabar, les dejo con otra cláusula igual de interesante, que va en la línea de la anterior:
¿Entienden ahora mi inquietud? ¿Soy yo, o son ellos?
Actualización 18/02: Como indica Fernando en los comentarios, y como ya ha pasado con similares cuestiones en el pasado (véase el tema de la licencia de Adobe Photoshop Express online) Mark Zuckerberg echa atrás la modificación [en su blog], claro que me imagino que no debido a nosotros…
Twitter! 