Ayer aparecía en la prensa digital una noticia sobre la falta de coordinación entre los diferentes organismos y entes que velan por la seguridad en España, a diferencia de lo que por ejemplo está ocurriendo en Estados Unidos o el Reino Unido, países en los que se ha creado la figura de un mando único, dotado de autoridad y presupuesto, que centralice y marque las líneas de actuación a nivel nacional.
En España, lo que está ocurriendo hasta ahora, es que existen diferentes organismos dirigidos a la respuesta temprana ante incidentes de seguridad informática y la protección de infraestructuras críticas: públicos (CCN-CERT) y privados (La Caixa CSIRT), autonómicos (como el CSIRT-CV, con el que colaboramos activamente) y nacionales (IRIS-CERT, CNPIC —Centro Nacional para la Protección de Infraestructuras Críticas), pero no hay una coordinación formal entre ellos. Incluso las competencias se encuentran repartidas entre tres ministerios: Interior, Industria y Defensa.
Leyendo el artículo me vino a la cabeza de manera natural el paralelismo que existe entre esta situación y la que existe en muchas organizaciones en relación con la gestión de la seguridad de su información, y con la gestión de los incidentes relacionados con la misma.
La gestión de la seguridad en las organizaciones hace tiempo que dejó de ser una cuestión puramente técnica, como apuntaba Toni ayer. Esto no es exclusivamente competencia de IT. Tiene tantas vertientes, y afecta a facetas tan diferentes de las organizaciones, que requiere de una coordinación y una supervisión unificada.
Aún nos sorprendemos gratamente cuando nos encontramos con organizaciones en las que se han definido unidades o comités interdepartamentales encargados de coordinar y marcar las políticas, las normativas y los procedimientos operativos relacionados con la gestión de la seguridad. Lo habitual es encontrar que existe una gran sensibilidad y preocupación al respecto en los departamentos de IT, pero por ejemplo el Departamento Legal muestra un desconocimiento inverosímil sobre la legislación de aplicación relacionada con la seguridad (¡a veces incluso con la LOPD!). Pero es que además, el departamento de TI “no es nadie” para decirle al departamento financiero, por ejemplo, como debe gestionar sus archivos, o a Compras qué cláusulas debe incluir en los contratos con terceros. Y además anda por ahí Mantenimiento, que lleva el tema de las cámaras de vigilancia, o supervisa los sistemas de control de acceso físico, y Calidad que define los procedimientos (más de una vez nos hemos encontrado procedimientos modélicos en documentos de seguridad o en SGSIs que no tienen nada que ver con los que ha elaborado o tiene implantados IT).
En resumen, que modestamente creo que, al igual que ocurre a nivel nacional con la coordinación en materia de ciberseguridad, aún hay mucho camino por andar.
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