No voy a hablar de la importancia de la I+D para el futuro de un país, ni de que los sectores que aportan más valor añadido y, por tanto, generan puestos de trabajo de mayor nivel son aquellos que requieren profesionales cualificados, formados en ambientes impregnados de ciencia (que no es otra cosa que curiosidad organizada con método), ni de que los sectores tradicionales que, por no ser sostenibles, han provocado que nuestra crisis sea peor que la de otros países de nuestro entorno, son, precisamente, los que absorben la mano de obra menos cualificada.
No hablaré tampoco de que, mientras nosotros estamos peleando por mantener puestos de trabajo en sectores de la segunda ola, hay países con empuje que nos van a adelantar por la derecha porque trabajan ya en la economía de la tercera ola.
No hablaré de que, cuando se dice que España es el noveno país en cuanto a aportación científica en el ranking mundial, medida en artículos científicos de alto nivel publicados, se están contando a todos los científicos que trabajan en universidades extranjeras (léase norteamericanas). Nosotros los formamos y ellos los aprovechan.
No diré todo esto, porque seguro que hoy, todos estos argumentos ya se han explicado en otros blogs. Y, ya que estamos en un entorno empresarial, diré por qué creo que los recortes en I+D son malos para las empresas españolas.
El 98% de las empresas españolas son PYMEs y, desgraciadamente, tienen una capacidad de investigación muy limitada. Ojo, no digo de innovación, que es otra cosa. Innovar depende de la imaginación, las actitudes y el espíritu emprendedor. Ese es otro tema. Hablamos de I+D y eso las PYMEs lo tenemos muy difícil. La investigación no tiene retorno de inversión en los plazos que una PYME puede soportar. Por lo tanto, necesitamos que la hagan los centros de investigación. Y resulta que, en España, casi todos son públicos. No es lo mejor, pero es lo que hay. Esos centros de investigación son los que, con todos los defectos del sistema, transfieren sus resultados a las empresas o incluso crean spin-offs para explotarlos.
Con ellos, se genera conocimiento, resultados de investigación que pueden ser aplicados a la industria y se forman profesionales que pueden incorporarse a nuestras empresas.
Sin ellos, acabaremos dependiendo exclusivamente del conocimiento de otros países y quedándonos rezagados a una segunda o tercera fila en el contexto empresarial mundial. Y dudo que podamos confiar sólo en el turismo y la construcción.
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