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Por Antonio Villalón, 18 de Septiembre de 2009 | Imprime

Cuando hablamos de la seguridad de los soportes rara vez le prestamos atención a la protección del medio en sí, sino que nos centramos -especialmente los que estamos más focalizados en seguridad de la información- en la seguridad de los datos que el soporte contiene, independientemente de su formato. Dicho de otra forma, si me roban un pendrive USB, no me suelo preocupar por el propio pendrive (¿cuánto cuesta? ¿10 euros?), sino por los datos confidenciales que pueda tener. Esto, que al hablar de pendrives parece obvio, no lo es tanto cuando el valor del soporte a proteger es muy superior al de la información que contiene. ¿Ejemplos? Un pergamino del siglo XIII, un cuadro, la versión manuscrita y original del Quijote… o unas pinturas rupestres.

Para acabar la semana, vamos a hablar en este post de esa “otra” seguridad de los soportes, la protección del medio en sí y no de los datos que contiene. Salvo que trabajemos en un museo, un archivo histórico o similar, rara vez tendremos que enfrentarnos a la protección de este tipo de medios; pero no hace falta tratar con material de hace siglos u obras de arte para proteger el soporte: en cualquier oficina existe -todavía- multitud de información en papel, de la que obviamente interesa garantizar su confidencialidad y disponibilidad, pero también su integridad… desde todos los puntos de vista.

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Por Antonio Villalón, 9 de Septiembre de 2009 | Imprime

puerto Seguiendo con la serie de Seguridad Sectorial, que iniciamos en junio con el post sobre seguridad bancaria, me gustaría hablar hoy de las particularidades de seguridad en los puertos -en las instalaciones portuarias en general-. Los puertos son uno de los principales puntos de entrada y salida del territorio nacional, lo que de entrada ya implica dos cosas: son objetivos prioritarios para el terrorismo, y son un elemento clave para el tráfico ilícito, en especial de mercancías. Por ello, en el sector portuario es crítico garantizar la seguridad a todos los niveles (seguridad de la información, seguridad de las personas, seguridad de la cadena de suministro…).

El departamento de seguridad de cualquier instalación portuaria de magnitud (como los puertos de todas nuestras ciudades) se enfrenta a una serie de amenazas entre las que se encuentran el terrorismo, las amenazas industriales -vertidos tóxicos, fugas…- el tráfico ilícito de personas y mercancías, los disturbios o el robo, por citar sólo unos ejemplos. Y todo esto, por supuesto, sin menoscabo de amenazas comunes a todos los sectores, que por supuesto también pueden materializarse en un puerto: robos de información, desastres naturales -agravados en ocasiones por la ubicación natural de los puertos-… Aunque viendo algunas de estas amenazas puede parecer que el componente tecnológico de la seguridad portuaria es bajo, realmente no es así: desde los controles de acceso físico a recintos, hasta el cierre electrónico de contenedores mediante RFID, la seguridad “tecnológica” es, como siempre en estos tiempos, tan importante como la seguridad “clásica”.

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Por Antonio Villalón, 2 de Septiembre de 2009 | Imprime

Acabo de volver de vacaciones y, sinceramente, me ha sorprendido la cantidad de información que ha ido apareciendo en los medios —tanto generales como especializados— acerca de la gripe A (el ya famoso virus H1N1) y su impacto previsto en la sociedad a todos los niveles. Dejando a un lado los sensacionalismos propios de algunos medios (habría que recordar a ciertos “periodistas” que pandemia no significa que muera la mayor parte de la población mundial, como parecen hacernos creer), me parece interesante que en nuestro blog dediquemos al menos una entrada a este tema, ya que ciertamente la gripe puede ser un elemento decisivo en la continuidad de nuestro negocio, y por tanto en nuestra seguridad.

El Ministerio de Sanidad y Consumo español ha elaborado una guía, bastante coherente bajo mi punto de vista, acerca de la actuación recomendada frente a la gripe A para las empresas, de cara a asegurar la continuidad del negocio y la salud laboral en caso de pandemia. En esta guía, de lectura más que recomendable, se establecen una serie de medidas a valorar y, si corresponde, adoptar en los centro de trabajo; estas medidas se pueden agrupar en tres familias: de formación e información (hacia el personal y con terceros), de minimización del impacto (en la empresa, en su personal y en terceros -clientes, proveedores…-) y de contingencia en caso de que se materialice la amenaza.

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Por Antonio Villalón, 23 de Julio de 2009 | Imprime

Hace años, los que nos dedicábamos de una u otra forma a seguridad solíamos hablar mucho de la seguridad informática: aspectos exclusivamente lógicos, que aglutinaban contraseñas, cortafuegos, sistemas de detección de intrusos, permisos de archivos… importando poco o nada lo que hubiera por encima (usuarios, instalaciones físicas, organizaciones…). Tiempo después pasamos a hablar de la seguridad de los sistemas de información, que venía a ser muy similar pero ya era un concepto en el que se introducía la palabra “información” (un buen avance, ya que la seguridad per se es difícilmente defendible). Con el paso del tiempo, nos fuimos dando cuenta de que lo que que realmente importaba proteger era la información —no exclusivamente los sistemas que la tratan—, tanto desde el punto de vista de lógico como desde otros muchos puntos de vista (humano, organizativo, seguridad del papel…), y dejamos de hablar de seguridad de los sistemas para pasar a hablar de seguridad de la información, algo que se mantiene casi hasta la actualidad.

De un tiempo a esta parte, estamos empezando a dejar de hablar de seguridad de la información para hablar de seguridad de los procesos de negocio, intercalando en muchos casos el adjetivo “integral”. El resumen es muy sencillo: las organizaciones actuales están —o suelen, o deberían estar— orientadas al proceso de negocio, y así una organización ejecutará unos determinados procesos para poder sobrevivir. Si alguno de estos procesos falla de forma considerable, sin importar el porqué, se degrada la seguridad global y la organización se somete a un riesgo determinado, también global. De esta forma, el riesgo global de la organización, R, puede definirse como el sumatorio ponderado de los diferentes riesgos a que están sometidos sus procesos.

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Por Antonio Villalón, 16 de Julio de 2009 | Imprime

passCuando estamos realizando proyectos de seguridad, desde cualquier punto de vista, casi siempre hablamos, en uno u otro momento, con el departamento de Sistemas, Explotación, Informática Interna, o como en cada caso se llame el grupo de personas que gestionan los sistemas y comunicaciones internos a una organización (servidores, aplicaciones, routers…). Este grupo de trabajo —llamémosle Sistemas, para aclararnos— es el que, total o parcialmente, dispone de las contraseñas de acceso privilegiado al entorno tecnológico de la organización, y por tanto es responsable de la custodia y protección de estos passwords.

Los passwords en cualquiera de sus modalidades y con cualquiera de sus restricciones (OTP, envejecimiento…) tienen como objetivo proteger el acceso a la información y a los sistemas que la tratan mediante algo que el usuario sabe. Resulta comprensible, pero chocante, que para estos departamentos la información más sensible de la empresa sea, en la mayor parte de ocasiones, el fichero de contraseñas privilegiadas de las máquinas corporativas. Casi todos utilizan —utilizamos— sistemas cifrados para su gestión (Password Safe, Password Gorilla…), con unas restricciones de acceso en muchos casos durísimas y reservadas únicamente al personal del grupo en cuestión (como debe ser, dicho sea de paso).

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Por Antonio Villalón, 25 de Junio de 2009 | Imprime

cctvEl uso de cámaras de seguridad en lugares de pública concurrencia siempre ha despertado posiciones enfrentadas; mientras que una parte de la población está a favor de su uso, por el supuesto incremento en la seguridad ciudadana que proporcionan, otro porcentaje está completamente en contra, argumentando que las cámaras causan una pérdida de privacidad en sus vidas. Frente a esto, el hecho cierto es que en muchas calles de nuestros pueblos y ciudades, y cada vez con mayor frecuencia, se están instalando cámaras de videovigilancia.

¿Por qué se instalan cada vez más cámaras? Las cámaras de seguridad tienen dos objetivos básicos: por un lado, la disuasión (si alguien se siente vigilado, es menos probable que cometa un delito), y por otro, la recopilación de evidencias para demostrar la comisión de delitos, por ejemplo en un juicio. Con estos dos objetivos en la mente, y considerando los niveles de inseguridad ciudadana que existen en determinadas zonas, se motiva que en ellas se instalen cámaras, tratando así de incrementar la seguridad de viandantes y vecinos.

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Por Antonio Villalón, 2 de Junio de 2009 | Imprime

dineroCon este post me gustaría comenzar una serie sobre seguridad (problemas, situación, etc.) en sectores específicos de negocio: telcos, museos, espectáculos deportivos… Para empezar, he elegido el sector financiero por varios motivos: en primer lugar, es un sector que creo conocer -más o menos- debido a diferentes proyectos en los que he participado, de problemáticas y tipos diversos (seguridad lógica, convergencia, consultoría…). En segundo lugar, considero que el sector bancario -y por tanto su seguridad- es algo que nos afecta a todos y cada uno de nosotros: el que no sea cliente de un banco o caja, vaya de vez en cuando a una sucursal, saque dinero de un cajero, o acceda a sus cuentas a través de internet, que tire la primera piedra.

El departamento de Seguridad de un banco o caja debe enfrentarse a una problemática muy diversa, que va desde la seguridad del papel moneda o la protección del efectivo a la seguridad en la documentación (cheques, órdenes de pago…), pasando por la seguridad informática, en nuevos canales, en medios de pago, la protección de edificios y personas o el blanqueo de capitales. El sector bancario está además fuertemente regulado en materias de seguridad; a diferencia de otros sectores, en banca es obligatoria, por ejemplo, la figura del Director de Seguridad en cada entidad con la responsabilidad, entre otras, de canalizar las relaciones de la entidad con FFCCSE. De la misma forma, son de obligado cumplimiento diferentes normas relativas a cajas de caudales, cámaras acorazadas o blanqueo de capitales que en otros sectores -con excepciones- ni siquiera nos planteamos.

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Por Antonio Villalón, 27 de Mayo de 2009 | Imprime

En estos meses, en los que la crisis (o la desaceleración) planea sobre nuestras cabezas, y a diario vemos cómo empresas de todos los sectores realizan ajustes de plantilla, abren expedientes de regulación de empleo, o incluso echan el cierre, la seguridad juega un papel fundamental para garantizar que el negocio -o lo que quede de él- sobrevive a las vacas flacas… IMHO, la seguridad debe ser una de las cosas en las que el presupuesto de una organización no se reduzca, o se reduzca lo mínimo posible, para garantizar la protección del negocio; de todos es sabido que cuando las cosas van mal, la delincuencia aumenta, y por tanto debemos protegernos mejor. La probabilidad de que en esta época que corremos tengamos un empleado que nos roba información, a la competencia viéndonos como un enemigo a eliminar -en el sentido figurado-, o a una mafia tratando de hacernos un phishing, es muy alta, con lo cual no podemos descuidar nuestra seguridad; es más, yo trataría de incrementarla.

No obstante, cuando una empresa tiene que ajustar al máximo su presupuesto global, la partida destinada a seguridad tiende a reducirse a una mínima expresión. ¿Y qué es esa mínima expresión? Como siempre, depende… Volviendo al post de la Pirámide de Maslow de la Seguridad, la mínima expresión de la seguridad consistirá, posiblemente, en mantenerse en el nivel en el que nos encontrábamos con anterioridad. Nada de mejorar, nada de incrementar nuestros niveles… supervivencia pura y dura. Es más, en muchas ocasiones, si no retrocedemos en el nivel que teníamos, ya podemos estar contentos… Pero, ¿qué es preferible en estos tiempos, tratar de avanzar, o reforzar lo que hemos conseguido? Creo que depende de muchos factores, y en el equilibrio está la virtud… Bajo mi punto de vista, no tiene sentido tratar de avanzar si no podemos reforzar lo que vamos consiguiendo; así, la seguridad sería una especie de galería minera: mucho más importante que alargar el túnel es apuntalar lo que ya hemos avanzado, para evitar un derrumbe. Ojo, con esto no quiero decir -sigan leyendo- que no tratemos de mejorar permanentemente nuestra seguridad con la excusa de la crisis; simplemente que lo hagamos con cabeza (más de la habitual), sabiendo dónde invertimos nuestros recursos, y por supuesto -ahora más que nunca- sin dejar de mirar para atrás, garantizando que la galería está bien apuntalada. Innovemos y busquemos soluciones creativas a nuestros problemas.

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Por Antonio Villalón, 15 de Mayo de 2009 | Imprime

Los sistemas de decepción de intrusos siempre me han parecido muy interesantes de cara a garantizar la seguridad de una organización; si bien los más complejos, las honeynets, no suelen implantarse con frecuencia salvo en entornos grandes y/o especialmente concienciados en temas de seguridad (digamos que los beneficios obtenidos del sistema no suelen cubrir el coste asociado a la implantación y al mantenimiento del mismo), los sistemas sencillos, los honeypots, tienen, bajo mi punto de vista, una buena relación coste/beneficio.

Dentro de los honeypots, los sistemas más triviales son los honeytokens: elementos que simplemente por “tocarlos”, por acceder a ellos, generan una alarma que puede proporcionar información muy valiosa a la organización: intentos de intrusión, intentos de robo de información, etc. Este subconjunto es particularmente interesante, porque a cambio de una inversión mínima —existen honeytokens muy sencillos, y su mantenimiento una vez implantados es casi inexistente— obtenemos una información de alto valor.

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Por Antonio Villalón, 11 de Mayo de 2009 | Imprime

Comenzaba el otro día Alberto su entrada sobre clasificación de la información comentando que éste suele ser un motivo habitual de incumplimiento. En efecto, cuando estamos trabajando en una organización y pedimos el procedimiento de clasificación y tratamiento de la información, en muchos casos nos miran con cara de póker y nos vienen a decir algo del tipo “¿Yesoqués?”.

Tener definido —e implantado— un procedimiento que nos diga cómo trabajar con la información corporativa es no sólo una buena práctica recogida en estándares como ISO 27.002 , sino en ocasiones incluso un requisito legal: la propia LOPD recoge restricciones diferentes en función del nivel de cada tratamiento declarado. No debemos olvidar que la información es sin duda uno de los activos más importantes de nuestra organización, y que muchos de los esfuerzos que a diario realizamos van orientados a proteger este activo, por lo que la clasificación y el tratamiento de la información son una pieza básica para garantizar la seguridad.

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