Todo jefe, director o gestor de proyectos informáticos conoce las fases del ciclo de vida de un proyecto cual patrón de barco conoce la ruta a puerto seguro. Concepción, Organización, Desarrollo y Cierre conforman esa hoja de ruta que conducirá a patrón y marineros hacia el éxito de la aventura. Es sabido que ningún proyecto emprendido está exento de contingencias y desviaciones en la planificación trazada a priori, mapa en mano.
Así pues, a menudo se encuentran escollos y arrecifes que no estaban documentados en los mapas cartográficos y que generan retrasos y costes que en ocasiones pueden ser desmedidos. Esta situaciones son normales, así como es habitual que ese otro capitán que saborea un trago de ron junto a nuestra persona en la taberna te susurre de forma arrogante:
—¡Ja ja! ¡Yo estuve navegando el mes pasado por esas aguas y ví los arrecifes que hundieron parte de tu nave esta mañana!
—¡Valiente grumete, ¿y no los identificaste en el mapa para que los demás patrones no incidieran en el error?!— contestamos golpeando la mesa y derramando el poco ron que quedaba en el vaso.
Si hace un par de meses se consiguió determinar el sistema de cifrado de las tarjetas Mifare, esta vez le ha tocado el turno a los chicos de microchip en la serie de integrados criptográficos que implementan
Mifare es la tecnología de tarjetas inteligente sin contacto más difundida en el mundo. Utilizada como monedero electrónico, en sistemas de ticketing, peajes, parquímetros, cabinas telefónicas, sustituye a los billetes tradicionales o dinero en efectivo. Esta tecnología RFID trabaja en la frecuencia de los 13,56 MHz y presenta capacidad de lectura y escritura mediante comandos simples de incremento decremento.
El gráfico de la izquierda establece el porcentaje de uso de cada protocolo obtenido de una muestra de 2658 puntos de acceso tomada en el escenario de pruebas, con la siguiente distribución:

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