Mis primeros años en el mundo laboral, una vez concluida mi formación universitaria como informático de sistemas, los pasé ganándome la vida como docente. Pasé algún tiempo impartiendo clases, entre otros, en un centro de enseñanza privado. En la administración del centro se apañaban con una aplicación hecha en dBaseIII+ que rodaba sobre MS-DOS en un trasto con pantalla verde y, casi con total seguridad, con procesador 8086 u 8088 de Intel. Ha llovido.
Después de varias advertencias al personal del centro acerca de, entre otras cosas, la importancia de realizar copias de seguridad de la información en disco (y aunque no era asunto mío, yo era un simple profesor) preparé una BAT ad-hoc que se ejecutaba automáticamente cada semana. Más simple no podía ser: a las 17:00 horas de cada viernes aparecía un mensaje en pantalla que pedía que se introdujese el juego A o B, según fuera semana par o impar, de diskettes de 3½ y que se pulsase una tecla para continuar. Y ya sólo restaba ir cambiando de disco conforme se iba solicitando. Esta operación se llevó a cabo correctamente durante las primeras semanas. Pero un buen día, la persona que estaba al mando de la administración de ese centro, la simpática Marina, por el motivo que fuese y pese a mis advertencias admonitorias, dejó de hacer las copias de seguridad y comenzó a responder al incómodo mensaje semanal a base de CTRL-C.
Tenía que ocurrir. Unos meses después Murphy tomó el control de la situación. Y es que nunca pasa nada, nunca pasa nada… hasta que pasa.
En los últimos posts sobre SGSIs [
“No News is Good News“. Todos hemos oído en alguna ocasión esta frase, un poco pesimista, si pensamos que implica que es más probable recibir malas que buenas noticias. Sin embargo, como directivo de una empresa, opino que lo peor es no enterarse de lo que está sucediendo. Como dice mi socio: “Ojos que no ven… batacazo que te pegas”.
Nos van a tener que disculpar; después de acostumbrarles a una entrada diaria, no es justo desaparecer durante casi dos semanas. Como justificación, decirles que julio es ese mes del año en el que todo el mundo quiere dejar sus cosas cerradas antes de irse de vacaciones, incluido un servidor, lo que genera una carga de trabajo extra. En cualquier caso, ya ven que aquí seguimos.
Ni los hijos ni los sistemas de información vienen con el bocadillo debajo del brazo, y eso lo sabemos todos desde hace mucho tiempo, ¿no? Sí, son un gasto, a la vez un peligro, pero gracias a ellos somos capaces de incrementar nuestra productividad hasta límites jamás imaginados, y los países, las sociedades que no apuestan por su uso decididamente, son penalizadas. No tenemos que irnos muy lejos para analizar esta afirmación. España, séptima potencia económica mundial —hasta hace poco al menos—, tiene una productividad que nos sitúa en puestos de economía en vías de desarrollo.
¿Se han preguntado alguna vez cual es el activo más importante de una organización?
Twitter! 