El pasado fin de semana estuve dando un paseo portátil en mano por la ciudad de valencia obteniendo resultados aterradores. Las capturas de datos en el escenario de pruebas ofrecieron la posibilidad de establecer una categorización del uso de los métodos de cifrado inalambrico por parte de la población consultada, permitiendo medir el nivel de seguridad de las redes Wireless en la capital del Turia.
Se obtuvieron como resultado cuatro grandes grupos: redes abiertas “OPN”, Access Points (AP) con seguridad WEP, redes que hacen uso de WPA, y puntos de acceso con WPA2. Los datos recabados reflejan el grado de seguridad de las conexiones inalámbricas que utilizan el estándar IEEE802.11, estimando de esta forma la exposición de riesgo de la población que hace uso de este tipo de tecnología.
El gráfico de la izquierda establece el porcentaje de uso de cada protocolo obtenido de una muestra de 2658 puntos de acceso tomada en el escenario de pruebas, con la siguiente distribución:
» 538 puntos de acceso sin cifrado de datos.
» 1514 con seguridad WEP.
» 513 redes con el protocolo de seguridad WPA activado.
» 93 AP’s que usan WPA2.
Como se puede observar, el 20% de los puntos de acceso no contempla ningún tipo de cifrado de datos o control de acceso. El 57% utiliza seguridad WEP, mientras que el 19% hace uso de WPA en su punto de acceso inalámbrico. En último lugar aparece WPA2 con un escaso 3% de uso.
Teniendo en cuenta estos datos, podemos casi asumir con certeza que el 99% de los puntos de acceso con WEP son explotables de forma exitosa. Me aventuraré aún más y diré que el 15% de los puntos de acceso con WPA pueden ser atacados con resultados positivos. De la misma forma, el 15% de los AP’s con WPA2 lo son también, debido a que los métodos de ataque son los mismos: diccionario y Rainbow tables (precomputación del SHA-1 (guardado en forma de listado hash) de WPA y WPA2 para acelerar el proceso de crackeo; véase este enlace). Si a ello le sumamos el porcentaje de las redes abiertas obtenemos el siguiente resultado:

Podemos decir por tanto que sí, el 80% de las redes inalámbricas en la ciudad de Valencia son potencialmente vulnerables.

La solución a este problema puede encontrarse almacenando estas claves en un dispositivo que siempre llevemos con nosotros y que permita almacenar las contraseñas de manera segura, lo que implica que si alguien que no somos nosotros accede al dispositivo no pueda disponer de ellas. Entre estos dispositivos podemos encontrar Blackberrys o PDAs, que disponen de software con esta funcionalidad, entre otros. Aún así no todos los usuarios disponemos de este tipo de dispositivos, y plantearse una inversión en un “trasto” así para únicamente almacenar las contraseñas no parece del todo coherente. Entonces cabe plantearse la siguiente pregunta: ¿existe algún dispositivo que todo usuario lleve siempre consigo y en el cual almacenar las claves pueda ser rápido, cómodo y seguro? Esta pregunta hoy en día tiene respuesta: el móvil.
No obstante, las tecnologías inalámbricas presentan algunos riesgos inherentes a su medio físico de transmisión, es decir, el aire, lo cual incorpora un factor de riesgo tanto en cuanto a eficiencia como a seguridad.
Una de las vulnerabilidades existentes en la tecnología Wifi es la posibilidad de suplantar puntos de acceso. Según el protocolo, varios puntos de accesos que presenten en mismo SSID corresponden a una misma red, por lo que cada dispositivo inalámbrico escoge de entre todos los puntos de acceso sobre los que tiene visibilidad el recibe con mayor potencia, lo cual a priori le permitirá disfrutar de una mejor calidad de señal.
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