Propuestas anacrónicas

prohibirMe despertaba esta mañana con la noticia de que el Partido Popular ha propuesto en el Congreso de los Diputados que a) los menores de 18 años necesiten consentimiento (actualización: al parecer, ahora ya sólo piden conocimiento) para acceder a las redes sociales, y b) los menores de 14 años no puedan siquiera acceder a éstas ([elmundo.es][ElPais.com]). Francamente, la primera de ellas me parece una barbaridad en toda regla, y aunque la segunda es más lógica por aquello de la edad, les diría que también estoy en desacuerdo. Veamos.

Lo primero que se me ocurre es que, en un país en el que existe actualmente, y a la vista de los últimos delitos, un debate sobre reducir o no la edad penal de los menores de la actual 14 a 12 años, parece una contradicción que una persona de menos de 18 años, que a partir de 16 puede conducir una motocicleta, tenga que solicitar autorización paterna para acceder a las redes sociales. Entonces, ¿debemos o no considerar a una persona madura a los 16 años? ¿Sí o no? ¿Sí para entrar en la cárcel, pero no para entrar en las redes sociales? Si asumimos que una persona de 15 años debe ser responsable penalmente de sus actos… bueno, pues ya saben cómo sigue el argumento.

Ya lo sé. La finalidad de rebajar la edad penal y la de incrementar la edad «tecnológica» (porque esa es al fin y al cabo la idea) es diferente. En este caso, se trata de proteger al menor de todo el abanico de «sujetos» e indeseables que pululan por las redes sociales. El problema es que pensar que Internet está limitado a las grandes redes sociales Tuenti, Facebook y MySpace es por completo ingenuo y una muestra más del desconocimiento de Internet del estamento político (en esto es fácil generalizar). Por suerte para aquellos que no somos especialmente aficionados a las redes sociales, Internet es mucho más que las tres Marías de arriba o todo lo que les he enumerado: hay infinidad de chats, pequeñas redes sociales, foros de aficiones (algo a lo que, vaya por Dios, los menores suelen ser muy propensos), blogs, sistemas de mensajería instantánea como MSN, ICQ, o Gtalk, y eso para empezar. Entonces, ¿es factible que los menores de 18 años necesiten consentimiento para acceder a Internet? Estaremos de acuerdo en que es una barbaridad, ¿cierto? En su lugar, ¿no sería mucho más lógico enseñar a los menores, independientemente de su edad, a aplicar las medidas de protección que aplican en su vida diaria? Ya saben, no fiarse del primero que pasa, no dar datos personales, no aceptar «caramelos», no exponer tu vida íntima, etc.

Claro que en Internet hay contenido pornografico, violento, racista y totalmente perjudicial para los menores, todo ello accesible sin ningún tipo de restricción; sólo hay que buscarlo un poco, y cuesta poco nada encontrarlo. Sin duda, está llena de indeseables; real como la vida misma. ¿Vamos a prohibirle a un menor de 18 años que vaya al cine, salga de fiesta o simplemente quede con los amigos en una plaza cualquiera (por la que muy probablemente de vez en cuando pasa algún camello, algún delincuente, algún skinhead, o algún sujeto de pocos escrúpulos)? Creo que no, ¿verdad? (Si intentan prohibir ese tipo de cosas, suerte con sus hijos y las autoridades judiciales). Educación.

Verán, durante toda mi vida he ido de vacaciones a un pequeño pueblo de la provincia de Valencia, llamado Cortes de Pallás [Google maps]. Durante los últimos años, un extraño fenómeno ha sucedido: cuando llega la hora de la siesta, un puñado de menores se reunen en las escaleras de la vieja escuela, con el portátil en las rodillas, y allí se pasan sus buenas dos horas hasta que (imagino) la batería del portátil no da más de sí. ¿La razón? Es el único lugar del pueblo que dispone de conexión a Internet vía Wifi, es decir: Tuenti, Facebook, MSN, etc. No entraré a valorar la idiotez de esta costumbre, propia de la adolescencia y la pubertad, teniendo una fenomenal piscina que a las cuatro de la tarde es todo un lujo, pero si quiero comentar sobre la prolongación de la vida social en que se ha convertido Internet para los menores; les permite estar en contacto con sus amigos casi de manera permanente, compartir fotos, experiencias, comentarios, y cotilleos, y eso es algo que, aunque uno haya tenido una adolescencia moderadamente autista, a esa edad es imprescindible. Es más, voy a llevar ese argumento un poco más lejos: quizá no hoy, pero dentro de unos años no estar presente en Internet de manera activa puede llegar a ser una carencia social importante.

Con lo que vamos al siguiente punto. Hemos hablado de la necesidad de educar, no prohibir, y de lo vital que es Internet para las relaciones sociales (de todo tipo). Pero lo cierto es que las redes sociales son el punto de entrada de muchos menores a Internet, la excusa si quieren, a partir del cual desarrollar toda una identidad digital, y familiarizarse con la tecnología. Si no tener Internet en casa te pone en desventaja con otras personas (hoy quizá no, mañana sin duda), limitar mediante prohibición el primer contacto de los menores con Internet sólo conseguirá ponerlos en desventaja con los menores de otras partes del mundo, e incrementar la edad de la primera toma de contacto con Internet y los ordenadores. Es decir, con el futuro.

Aunque hay sin duda innumerables argumentos en contra de la propuesta, acabo con el más típico. No cabe duda de que el Estado debe estar ahí para velar por la seguridad de sus ciudadanos, independientemente de su edad, pero no nos pasemos. En primera instancia, quien debe velar por la seguridad de un niño son sus progenitores; quizá sería mejor dotarles también de una necesaria formación, y animarles a estar en contacto con sus hijos en las mismas redes sociales. Decisiones como dar a un menor un portátil, o poner un PC en su habitación deben ser previamente reflexionadas y no tomadas alegremente, con su necesaria dosis de diálogo y conversación. Una cosa es prohibir a un chaval de 16 años salir de casa a cualquier hora y a cualquier sitio, y otra muy diferente verlo salir el viernes y no preocuparse por él hasta el lunes. Sí, ya sé que es lo de siempre, pero es lo que hay.

Acabo. Dicen que tememos aquello que desconocemos, y no me cabe duda de que esa es la raíz de la prohibición propuesta. Por suerte, les guste o no, Internet ha venido a quedarse, y sus ventajas y oportunidades superan con mucho sus problemas.

Comments

  1. La verdad es que todo lo que gira alrededor de las redes sociales me está empezando a producir repelús. Pese a dedicarme profesionalmente a este mundillo la verdad es que no concibo como puede darse tanta importancia a esta revolucionaria forma de «relacionarse». Creo que se está dando uan exagerada relevancia a este tema. Personalmente creo que es una tema temporal….. Qué pasará cuando todo el mundo mundial esté en feisbuk por ejemplo ? dejaremos de vernos ?
    En cuanto a lo de convertirse en un paria social, término que leí tiempo atrás en un blog de determinado «gurú» ;-), me parece, con perdón, una soberbia chorrada. Por mi parte seguiré dedicando nula dedicación a mi vida personal «virtual».

  2. Creo que la propuesta del PP es desmesurada, ya que todo tipo de censura contradice a la propia democracia. Creo que el comentario de Edgard está un poquito fuera de lugar, ya que desconoce el potente mensaje de las redes sociales, la forma de comunicar actual y futura, sin que nos dejemos ver para tomar un café o un vino cerca de la plaza del pueblo.

  3. Desde cuando los políticos tienen conocimientos de ningún tipo?
    Desde cuando una ley (o proyecto de ella) tiene alguna remota relación con la realidad?
    En Argentina la gente se escandaliza por un fallo que permite el consumo personal de marihuana, pero nadie hace nada contra el «paco» que quema (literalmente) las neuronas de miles de niños y jovenes.
    En cuanto a la tecnología los políticos parecen estar mas desfasados todavía.
    Es como si vivieran en el siglo XIX.
    A mi ya no me asombra nada. Me da asco, pero no me asombra.