El cloud más seguro… y más dulce

(N.d.E. Después de las entradas técnicas de los últimos días, hoy traemos una visión diferente y más «fresca» del cloud)

Desde hace ya tiempo existe un consenso general sobre el hecho de algo está pasando, algo grande y profundo que, todavía hoy, no estamos muy seguros de lo que en realidad es.

Mucho se ha hablado acerca del cloud computing, y no es mi intención aburrir más a la audiencia con el tema. Ya parece que más o menos estamos todos de acuerdo de lo que estamos hablando. ¿O no?

Hace un par de años cayó en mis manos un estudio sesudo de una fundación innovadora acerca de eso que estaba generando tanto entusiasmo y alboroto. Me gustó la explicación que daban acerca del concepto. Se preguntaban entonces que era exactamente el cloud computing: ¿la evolución de internet? ¿Un nuevo modelo de computación? ¿Una forma de ofrecerlo todo como servicio? ¿O quizá suponía la industrialización de las tecnologías de la información, como ocurrió hace un siglo con la electricidad cuando se empezó a usar de forma masiva en la economía y en la sociedad?

El cloud computing, en su opinión, era todo lo mencionado y algo más. Era como la fábula de los ciegos y el elefante. Cada uno toca una parte diferente del elefante. Después comparan lo que han percibido y se dan cuenta de que están en completo desacuerdo.

Seguramente muchos de vosotros tengáis niños cerca a los que algún día tendréis que explicarles que es eso de la nube (o qué era eso que no es la nube). Nosotros os proponemos darle un toque más dulce al concepto y por supuesto mucho más seguro y os dejamos unos sencillos pasos para que podáis diseñar vuestra propia cloud. Al mismo tiempo podéis ir involucrando a los más pequeños de la casa en el mundo de las tecnologías de la información:

Ingredientes para tu propio cloud:

2 sobres de gelatina neutra en polvo o un paquete de gelatina neutra en láminas
200gr de agua
300gr de azúcar
100gr de gelatina de fresa* (celíacos usar marca Mandarín)
Azúcar glass para rebozar

Preparación:

1.- Vierte en un cazo la gelatina neutra, el agua y el azúcar y remueve sin parar 5 minutos a fuego mínimo.
2.- Incorpora la gelatina de fresa y mezcla bien y después remueves otros 5 minutos con la misma intensidad de fuego.
3.- Deja enfriar dentro del vaso. Una vez fría, lo remueves todo unos 6 minutos con ligereza.
4.- Vierte la mezcla en una fuente cuadrada o rectangular forrada con film transparente y deja reposar a Tª ambiente unas 12 horas.
5.- Retira el film, corta la mezcla en cuadraditos y rebózalos en azúcar glass.

(La fotografía de las nubes de azúcar es de Albert Pamies, un fotógrafo de bodas malagueño que hace unos trabajos realmente espectaculares.)