La CCI rusa (XII): el ecosistema de inteligencia. Brigadas web

Las conocidas como Brigadas Web (o equipo G) son grupos teóricamente ligados al gobierno ruso que participan en foros, redes sociales, blogs, webs informativas… para generar una imagen positiva de Rusia (y en concreto de Putin) en los medios digitales; según apuntan algunos rumores estos grupos están controlados por el propio FSB, aunque esto sea difícil de demostrar [1]. Uno de los casos más conocidos del uso de brigadas web para difundir esta información es el de los Trolls de Olgino, un grupo bastante numeroso de personas pagadas –siempre teóricamente- para promover las posturas rusas en temas de política nacional o internacional.

Los miembros de las brigadas web tienen definidas incluso directrices para elaborar sus comentarios y opiniones ([4]), que marcan por ejemplo el número de palabras mínimo de cada entrada o las pautas para pasar desapercibido en redes sociales, combinando opiniones políticas con otras intrascendentes acerca de aficiones o viajes; algo que parece perfectamente estudiado y orquestado y en lo que con toda probabilidad se invertirán grandes cantidades de dinero, dinero que quizás provenga de grupos afines al gobierno… o del propio gobierno.

Estas actividades de propaganda, en línea con el amplio concepto ruso de information warfare, son perfectamente coordinadas y se abordan mediante identidades digitales ficticias (sockpuppets); el objetivo de estos grupos no es sólo crear comentarios positivos, sino introducir ruido, ambientes agresivos en foros de discusión y, en definitiva, un ecosistema que por un lado evite críticas al gobierno ruso y por otro apoye sus posiciones internas o internacionales en temas políticamente delicados. Y esto se aborda tanto dentro como fuera de los medios rusos; incluso, siendo malpensados, en medios españoles existen perfiles que siempre participan en noticias relacionadas con Rusia o sus intereses y que, en un castellano pobre, defienden a ultranza las posturas rusas, igual que en ese castellano pobre participan esporádicamente en otros temas intrascendentes… Fijaos en los foros :) (ojo, seguramente también existirán los perfiles que las ataquen o que defiendan otras, pero desde luego los pro-rusos a mi me llaman la atención).

La existencia de las brigadas web es, como casi siempre en este mundo de la inteligencia y la guerra de información, hipotética, y de hecho existen esfuerzos tanto para demostrar su actividad como para achacarla a teorías de la conspiración ([2]); no obstante, diferentes filtraciones e investigaciones parecen (ojo: parecen) confirmar no sólo la existencia de estos grupos sino también su vinculación al gobierno. Su actividad puede ser considerada una muestra del putinismo del que en ocasiones se acusa a los servicios rusos: no elaboran inteligencia, sino la inteligencia que justifique a su gobierno y apoye sus acciones (algo de lo que recientemente se ha acusado también a servicios de otros países). Pero especialmente, las actividades de las brigadas web son una excelente muestra de la inclusión de las operaciones psicológicas o de desinformación en la guerra de información rusa, de la que ya hemos hablado con anterioridad y que caracteriza las estrategias de este país diferenciándolas en buena parte de las occidentales (no obstante otros actores, como los asociados al DAESH, sí tienen una estrategia de guerra de información global). El excelente manejo ruso de la información con determinados fines y su uso en ciertas operaciones puede ampliarse en [3]; una referencia más global, no focalizada exclusivamente en Rusia, es [1].

Referencias
[1] Ulrik Franke. Information operations on the Internet. A catalog of modi operandi. FOI. Marzo, 2013.
[2] Alexander Yusupovskiy. Conspiracy theory. Russian Journal. Abril, 2003.
[3] Peter Pomerantsev and Michael Weiss. The menace of unreality: how the Kremlin Weaponizes Information, Culture and Money. Institute of Modern Russia. Noviembre, 2014.
[4] Anna Polyanskaya, Andrei Krivov, Ivan Lomko. Virtual eye of the Big Brother. Vestnik online. Abril, 2003.