Omnium contra Omnes (II): Hacia el realismo político

En el anterior artículo comentábamos el impacto que ha tenido la posibilidad de anonimato en el ciberespacio. En este post vamos a indagar en esta cuestión y exponer los detalles que explican la existencia del anonimato, así como las consecuencias en el contexto geopolítico.

Anonimato

Los cinco factores imposibilitan la atribución directa de una acción de ciberguerra a una nación son los siguientes:

1. Que el medio virtual esté conformado por información permite a todo tipo de usuarios disponer de la posibilidad de la creación y modificación de artefactos, únicamente limitado por los permisos. Esto conduce a que no exista una traslación completa del elemento físico al virtual y, por tanto, no se dispone del control total del mismo. En consecuencia, no es posible garantizar la inmutabilidad de los elementos del entorno, es decir, qué acciones se han realizado o quién las realiza.

2. Existe la imposibilidad fáctica de la asignación de un perfil virtual de una nación. Los problemas vinculados a la atribución, fundamentados en el punto anterior, imposibilitan la relación de dos campañas separadas en el tiempo solo a partir de sus tácticas, técnicas y procedimientos. Incluso a pesar de contar con un indicador como el hash, no existe garantía al 100% de que se trata exactamente del mismo actor, pues el código podría haber sido robado o manipulado con anterioridad.

3. Uno de los fundamentos de la atribución se basa en el interés geopolítico de la víctima, encontrando aquel potencial competidor entre aquellos países con capacidades ofensivas. La aparición de un contexto multipolar en las relaciones internacionales, junto a la globalización, que permite la lucha comercial en todo el planeta, conduce a que la competición entre las naciones no se limitará a sus convecinos. Todas las naciones estarán en disposición de competir con cualquiera.

4. La trazabilidad desde la víctima hasta el origen de la acción también resulta muy complicada debido a la existencia de nodos intermedios y jurisdicciones más laxas en cuanto al control del medio virtual.

5. Las premisas de Arquilla y Ronfeldt sobre la Guerra en Red establecen la posibilidad de una distribución nodal, es decir, la descentralización de la operación a través de la separación física de los grupos. Esto permite establecer una nueva barrera en lo físico, permitiendo a los Estados no involucrarse directamente en la actividad y entrando en juego la subcontratación de organizaciones privadas.

Estos cinco factores dan lugar a las siguientes consecuencias.

Realismo político

Si analizamos el opúsculo de Immanuel Kant “La Paz Perpetua”, en este se llevaba a cabo el establecimiento de un orden de relaciones entre naciones basado en la regulación. Para ello, aparecería lo conocido como organismos supranacionales, con el objetivo de llevar a cabo una regulación.

Sin embargo, estas capacidades de control estarían basadas en la detección de unas capacidades de ataque dentro del medio físico donde, tanto la perpetración de la acción como las consecuencias, son evidentes.

Sin embargo, no lo son dentro del medio virtual.

Por tanto, ante la imposibilidad de los organismos supranacionales de establecer una atribución y, en consecuencia, una regulación dentro del marco virtual, los pilares del idealismo político que lleva sustentando las relaciones internacionales desde hace más de 60 años se están viendo seriamente debilitados.

La aparición del ciberespacio permite a los Estados llevar a cabo acciones que afectan al orden político internacional sin que por ello puedan ser penalizados, quedando únicamente limitados por su voluntad o por la incapacidad técnica de realizarlos.

Es decir, otorga a los Estados la plena capacidad ejecutiva de las acciones, pudiendo entenderlo como un paradigma de realismo político y retornando a un marco prewestfaliano de relaciones entre naciones.


Las consideraciones teóricas planteadas en este artículo están expuestas en su totalidad en el libro “Omnium contra Omnes: Análisis político-militar de la guerra en el ciberespacio”.

Speak Your Mind

*