Mi riñón en el cuadrante de Sagitario

Estaba hace un par de noches viendo la televisión, y ante el maravilloso panorama televisivo que tenemos en este país, decidí dar una vuelta entera por todos los canales; la cuestión es no irse a dormir. Y así seguí un par de veces, hasta que me detuve por curiosidad en uno de esos canales locales en los que cuando no están haciendo tarot televisado están pasando una película porno barata. En este caso no tuve suerte y estaban haciendo tarot, así que me quedé viéndolo diez minutos. Aparte de lo divertido que resulta ver cómo el sujeto de la pantalla en cuestión manipula al oyente para sonsacarle la información (hay algunos realmente hábiles, aunque tampoco crean que soy un forofo de este tipo de «programas»), me sorprendió lo que pasó con una llamada:

—Sí, parece que tenemos una nueva llamada. Dime, bonica.
—Hola. Verás, me han operado del riñón hace unas semanas y quería saber si todo va a ir bien.
—Lo siento mucho, pero ya sabes que desde hace algún tiempo en antena ya no atendemos problemas de salud.
—…

No sé si esta negativa se debió a algún tipo de estudio sobre el comportamiento de la futura clientela, a razones de índole moral o legal, o si en cambio, la razón fue que «también» este tipo de empresas se están poniendo las pilas con la LOPD. Lo que, después de pensarlo un poco, me resultaría raro, ya que después de todo, el dato por el que el sujeto es identificable, el teléfono (tomar en este caso la voz es hilar demasiado fino) es accesible a la empresa tanto en antena como fuera de ella, y no lo es para los telespectadores como un servidor. Es decir, que tengo mis dudas. Y ustedes, ¿tienen las suyas?