Google Chrome también tiene «sus cosas»

Si no conocen Google Chrome, es que han estado metidos debajo de una piedra estos últimos días. Para que se den cuenta de la relevancia del asunto, hasta los telediarios dieron la noticia sin que en ella mediase ninguna alusión a los innumerables peligros de Internet (crimen organizado, pederastia, sectas peligrosas, adicción al MSN, etc.). También estarán al tanto, si son habituales de esta página, de nuestra particular paranoia en torno a todo lo que suene a Google. Admito que quizá en algunas ocasiones (pocas) seamos algo desconfiados, pero en cuestiones de privacidad, más vale que sobre que no que falte. Y para qué negarlo, Google no deja de darnos razones para no quitarle la cruz, y luego verán porqué lo digo.

Antes de nada, he de decir que he probado Chrome, y es un buen producto. Tiene sus cosas, lógicas dado el estado «primitivo» de la aplicación, pero lo cierto es que para ser una primera versión beta «a perpetuidad», como todo lo que Google lanza, tiene cosas muy buenas. Muy buenas, de verdad, sin ironías. Entre otras cosas, es un navegador impresionantemente rápido, sencillo, y lo que más me ha gustado, que aisla las pestañas unas de otras a modo de procesos independientes, de modo que el «cuelgue» de una de ellas no repercute en el resto de pestañas; algo que no entiendo como no se le ocurrió a nadie antes. No, no tengo intención de analizar a fondo la aplicación, ni de entrar en la discusión —muy interesante, sin duda alguna— sobre qué busca Google con este producto a nivel de mercado o qué debería pensar Microsoft de todo esto; eso lo dejo para otros foros. En definitiva, he de admitir que, como casi todo lo que hace Google, es un buen producto con un potencial impresionante.

Desgraciadamente, como (¿casi?) todo lo que hace Google, es un producto que también tiene sus problemas ajenos a cuestiones técnicas. El primero, ya subsanado, fue un «error», «descuido», o como quieran llamarlo, en las condiciones de uso (EULA, End User License Agreement), por el que Google adquiría de manera no exclusiva los derechos de uso de cualquier contenido transmitido a través de su navegador; afortunadamente, este sinsentido fue subsanado horas más tarde.

Por otra parte, mucho más interesante, algo que no es un error y sin duda Google no tiene intención de modificar, tenemos los habituales problemas de privacidad, algo lógico dado que el negocio de Google está fuertemente basado en la gestión de la información que almacena de sus usuarios. Lógico pero no necesariamente admisible. En este caso, tal y como reportó CNET hace unos días, se ha sabido que la barra de direcciones del navegador envía a Google los caracteres que tecleas aún cuando no presiones Enter; dicha herramienta, denominada Omnibox, está pensada con la finalidad de proponer al usuario sugerencias procedentes del buscador a medida que éste va tecleando en la barra. Si todo quedase ahí, podríamos considerarlo un mal menor (aunque aún de manera anónima, seguiría siendo una funcionalidad intrusiva), pero lo peor es que el buscador tiene pensado almacenar un 2% de la información que recibe, junto con la IP de la que procede, según comunicó un portavoz de Google a CNET.

Por fortuna, Kriptópolis aporta varias formas de modificar este comportamiento, que empiezan por (a) modificar el buscador por defecto que «propone» las sugerencias o (b) eliminar esta funcionalidad, pasando por (c) utilizar el modo «incógnito» del Google Chrome, y acabando en la elección más radical que es utilizar otro navegador. El problema en este caso es que, aunque exista la posibilidad de desactivar dicha funcionalidad, ésta viene activada por defecto, y la mayor parte de los usuarios no son conscientes de ella ni Google se ha preocupado de decir las cosas lo suficientemente claras. Acabaré diciendo que Google Chrome es un buen producto, incluso un muy buen producto, pero que como casi todo lo que lanza Google últimamente, vuelve a traicionar, esta vez por poco, sí, aquel ya obsoleto lema del buscador que decía «Don’t be evil».

(Matt Cutts da algunos detalles de cuándo Chrome habla con Google y cuándo no, por si desean echarle un vistazo).

a) Con el cursor sobre la barra de navegación, botón derecho, «Editar motores de búsqueda», seleccionar uno que no sea Google y pinchar en «Establecer como predeterminado».
b) Con el cursor sobre la barra de navegación, botón derecho, «Editar motores de búsqueda», y desactivar la opción «Utiliza un servicio de sugerencias para completar…» que aparece al final del cuadro de diálogo.
c) Ctrl + Shift + N.