Los ilegales del GRU

Los ilegales son oficiales de inteligencia que operan bajo identidades y nacionalidades falsas, sin inmunidad diplomática. Haciéndose pasar por ciudadanos corrientes de otros países, mantienen identidades ficticias y pasan años construyendo vidas normales mientras realizan actividades de espionaje. Frente a otros espías, estos agentes no tienen protección diplomática: si los descubren, van a prisión.

La inteligencia soviética mantuvo un programa muy extenso de agentes ilegales, con un nivel de actividad muy alto. Aunque probablemente reducido, estos programas y actividades han continuado en la era rusa. La Primera Dirección Principal del KGB era la responsable de la inteligencia exterior, y dentro de esta Dirección Principal, la Dirección S supervisaba a los ilegales. La antigua Primera Dirección Principal del KGB es hoy el SVR, responsable de la inteligencia exterior rusa, y todavía mantiene ilegales en todo el mundo. De hecho, los ilegales más famosos de este siglo pertenecían al SVR: en junio de 2010, diez ciudadanos rusos que se hacían pasar por ciudadanos estadounidenses fueron arrestados por el FBI. Llevaban vidas normales para poder acceder a inteligencia, penetrando en el mundo académico, industrial y político de EE. UU. La operación —incluyendo las identidades reales y falsas de los espías— fue tan famosa que inspiró la serie de televisión “The Americans”, así como varios libros. Quizá el más célebre sea “The woman who can’t keep secrets” (existe versión en castellano de este libro: La mujer que no puede guardar secretos), escrito por Elena VAVILOVA como una semi‑autobiografía. Junto con su marido, VAVILOVA fue una de los diez ilegales rusos arrestados por el FBI, usando la identidad falsa de Tracey Lee Ann Foley.

La mayoría de los ilegales soviéticos pertenecían al KGB, y la mayoría de los ilegales rusos pertenecen al SVR. Parece claro que el GRU no explotó tanto como el KGB o el SVR la técnica operativa de los ilegales. Por ello, la mayoría de referencias sobre ilegales soviéticos o rusos se centran en el trabajo del KGB y el SVR. Incluso “The Illegals”, de Shaun Walker, una de las referencias recientes más importantes, menciona pocas veces al GRU. Sin embargo, la inteligencia militar soviética y rusa ha mantenido su propio programa de ilegales durante más de 100 años.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el GRU desplegó ilegales en todas las áreas geográficas relevantes para el conflicto. El más conocido —y el ilegal del GRU más exitoso de la historia— fue Richard SORGE, operativo en Japón. SORGE ha sido definido como “el mejor espía del siglo”. Ian Fleming afirmó que SORGE era “el hombre al que considero el espía más formidable de la historia”, y John Le Carré lo calificó como “el espía que pone fin a todos los espías”. Antes y durante la Segunda Guerra Mundial, SORGE penetró en la embajada alemana y en el círculo interno nazi en Tokio, proporcionando a STALIN inteligencia muy valiosa sobre los movimientos nazis contra la Unión Soviética. Esta operación, conocida como el “círculo de espionaje de Tokio”, fue la operación del GRU sobre la que más se escribió durante el siglo XX.

También durante la Segunda Guerra Mundial, la Orquesta Roja (Die Rote Kapelle) fue establecida como una red de espionaje en la Europa occidental ocupada por los nazis. Aunque la Orquesta Roja era una operación del GRU, estaba formada por un conjunto heterogéneo de personas con un denominador común: el odio al nazismo. La Orquesta Roja organizaba células clandestinas para gestionar agentes, y la red —o al menos parte de ella— estaba dirigida por el oficial del GRU Leopold TREPPER. TREPPER era él mismo un ilegal, y varios miembros de la red también eran ilegales del GRU. Utilizando tecnologías modernas para la época, principalmente radios avanzadas, la Orquesta Roja fue capaz de proporcionar inteligencia de alta calidad al ejército soviético. De hecho, fue el uso de esas radios lo que llevó a su detección y neutralización.

Además de Japón y Europa, el GRU también operó ilegales en EE. UU. durante la Segunda Guerra Mundial. Este es el caso de George KOVAL, quien se infiltró en el Proyecto Manhattan, proporcionando a la inteligencia soviética información crítica para el desarrollo de armas nucleares. KOVAL falleció en 2006, y en noviembre de 2007 Vladimir PUTIN le concedió a título póstumo la Medalla de Héroe de Rusia. En el comunicado de prensa asociado, PUTIN señaló que KOVAL “proporcionó información que ayudó a reducir considerablemente el tiempo que tardó la Unión Soviética en desarrollar su propia bomba atómica”.

Tras la Segunda Guerra Mundial, apenas puede encontrarse información abierta relacionada con las actividades de ilegales de la GRU durante la Guerra Fría. Quizás, en ese periodo el GRU pasó a otras técnicas operativas, abandonando a los ilegales de largo plazo como método central y dejando esa misión principalmente al KGB. O quizás simplemente los ilegales del GRU trabajaron tan bien que nadie detectó sus leyendas. Quién sabe.

Sin embargo, esta actividad decreciente de ilegales del GRU parece que ha cambiado en la etapa de PUTIN. En 2018, Olga KOLOBOVA, alias Maria Adela Kuhfeldt Rivera, viajó desde Italia a Moscú con un pasaporte ruso y desapareció. KOLOBOVA era presuntamente una ilegal del GRU que se hacía pasar por Maria Adela Kuhfeldt Rivera, una socialité nacida en Perú y exitosa diseñadora de joyas durante años. Supuestamente, KOLOBOVA estaba tratando de hacer un acercamiento a las oficinas de la OTAN en Nápoles.

Recientemente, varias detenciones de ilegales del GRU (ojo, y también del SVR) después de la invasión rusa de Ucrania en 2022 han salido a la luz. Uno de estos ilegales era Pavel RUBTSOV, bien conocido en España. Junto a él, otro ilegal del GRU, Mikhail MIKUSHIN, fue intercambiado en un canje de prisioneros entre EE. UU. y Rusia el 1 de agosto de 2024. MIKUSHIN se hacía pasar por un académico brasileño en una universidad noruega y fue detenido en octubre de 2022 por las autoridades de este país, al considerarlo “una amenaza para los intereses nacionales fundamentales”.

También en 2022, Sergey CHERKASOV fue detenido en Holanda mientras intentaba infiltrarse en la Corte Penal Internacional en La Haya. CHERKASOV era un ilegal del GRU operando bajo una identidad brasileña falsa: Victor Muller Ferreira. Como las autoridades neerlandesas impidieron su entrada al país, fue devuelto a Brasil, donde fue arrestado. Tanto CHERKASOV como KOLOBOVA fueron identificados por un fallo de OPSEC en la metodología del GRU. Tras la identificación de los dos operativos del servicio implicados en el envenenamiento con Novichok de Sergey y Yulia SKRIPAL en Salisbury, Anatoly CHEPIGA y Alexander MISHKIN periodistas de investigación descubrieron que el GRU había proporcionado a sus espías pasaportes con numeraciones consecutivas. Tanto los pasaportes de CHERKASOV y de KOLOBOVA estaban cerca de los de CHEPIGA y MISHKIN.

La inteligencia soviética trabajó mucho con ilegales. Aunque la tecnología ha hecho que las operaciones HUMINT clandestinas sean cada vez más arriesgadas, el interés ruso por los ilegales sigue vivo. Sin embargo, la explotación de ilegales es un plan de trabajo a largo plazo con beneficios poco claros, y probablemente hoy Rusia necesita actuar más rápido ante sus enemigos. Por ello, quizás el mantenimiento del programa de ilegales ruso sea hoy más una cuestión emocional que práctica. En cualquier caso, parece claro que el GRU mantiene todavía su programa de ilegales, que ha estado activo desde su fundación hace más de un siglo.

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