¿Cuánto sabe “Internet” de nosotros?

Volvemos hoy con una entrada de Rafael Páez, antiguo compañero de S2 Grupo que continúa colaborando con nosotros.

Como se ha hablado en artículos anteriores (véase la serie sobre sistemas de monitorización social), hemos visto que existen diferentes sistemas de monitorización utilizados por los gobiernos para poder “garantizar la seguridad del estado”. Pero, ¿existen algunos sistemas más accesibles a la población de a pie?

Seguramente algunos de ustedes ya habrán oído hablar de RapLeaf, pero para aquellos que aún no sepan de su existencia, podemos decir a grandes rasgos que es una compañía cuyos beneficios provienen de la utilización de nuestros datos en Internet. RapLeaf construye bases de datos sobre individuos con toda aquella información de los usuarios que existe en Internet, como pueden ser redes sociales, historiales de compra o interacciones entre las diferentes webs.

RapLeaf es una compañía que se encarga de crear perfiles de usuarios de Internet y almacenarlos en una base de datos para después trabajar con éstos. En estas bases de datos se almacena información personal de cada uno, siendo algunos valores el nombre, el correo o las propias aficiones del individuo. Lo más curioso es que toda esta información es recabada de forma totalmente legítima (N.d.E. Muy probablemente esa legitimidad está basada en la legislación estadounidense, aunque sería necesario un análisis más en profundidad para decir si se adecúan o no) y por este motivo no se está infringiendo ninguna ley y la compañía puede seguir trabajando con nuestros datos.

Para conseguir esta información, RapLeaf utiliza los datos personales que los usuarios publican en las redes sociales o medios de acceso público y la ayuda de determinados servicios web, que envían la información de identificación del usuario a RapLeaf cuando alguien se conecta a su web. A cambio de esta cesión de información, RapLeaf compara los datos recibidos con sus bases de datos (verificando si posee información relacionada con esta persona) e instala una cookie en la máquina del usuario, facilitando cierta información extra al servicio web, como por ejemplo información sobre sus gustos y aficiones. Además, para conseguir toda esta información, la compañía utiliza una red de sitios web que cooperan entre ellos facilitando direcciones de correo electrónico como parte del inicio de sesión.

Pese a afirmar que no trabaja de manera ilícita, no desea nombrar aquellos sitios web con los que trabaja, ya que dice que se mantiene un acuerdo de confidencialidad entre las partes. Pero aún y así, hay algunas compañías que afirman el uso de los servicios de RapLeaf, como por ejemplo MySpace, que dice usarlo para el sistema de recomendación de amigos.

Es cierto que existen otras compañías que comercializan con nuestros datos, como Acxiom o ChoicPoint entre otros, pero lo que más ha llamado la atención de RapLeaf ha sido que ha estado en el punto de mira en diversas ocasiones, siendo la más importante de ellas la relacionada con Facebook en el 2010, donde se obtuvieron IDs de usuarios a través de algunas apps de la red social.

Al leer todo esto, la pregunta que muchos se harán es: ¿qué se puede hacer para evitar que trabajen con mis datos? Sinceramente no hay ninguna respuesta milagrosa que nos “salve” de esto, ya que como se ha dicho anteriormente, este tipo de compañías obtienen toda nuestra información «lícitamente». Lo único que podemos hacer es utilizar el sentido común, no introduciendo datos de carácter personal en lugares que nos proporcionen cierta inseguridad, no publicar más información de la necesaria en los sitios públicos, y tener mucha precaución a la hora de aceptar los famosos “Términos y condiciones” de las páginas web, ya que en muchas ocasiones se dice que los datos introducidos pertenecen a la web donde nos estamos registrando y que por lo tanto pueden hacer con ellos lo que deseen, como por ejemplo enviar los datos a terceros.

Tras este escrito, hemos podido observar como RapLeaf consigue crear perfiles de usuarios a partir de toda la información que se publica en sitios públicos y gracias a la “colaboración” de ciertas webs que les envían los datos de sus usuarios para comprobar por ejemplo si se tratan de personas reales o son perfiles completamente inventados, para así poder realizar acciones más “personalizadas”, como el envío de anuncios según sus preferencias y aficiones.

Por último, comentar que podemos comprobar que información posee RapLeaf de nosotros (¿toda?) entrando en su página web y, como no, facilitándole nuestros datos…

Comments

  1. Saludos, este comentario va dirigido directamente a Rafael Páez, por no tener tu email me vi en la necesidad de comentar por aquí.

    He recibido un comentario (aún no aprobado) en mi sitio Web, en relación a un artículo que he escrito en enero, el cual reúne (entre otros) material de TU artículo ¿Cuánto sabe “Internet” de nosotros?. Como siempre hago, las referencias a cada fuente de información de donde he podido extraer algo están al final de de cada publicación.

    Según el comentario que me hacen, ha sido el mismo Rafael quien reclama que no he dado créditos a su artículo, pero repito los créditos están dados. De hecho, si miras bien en los comentarios de tu artículo verás un pingback de mi sitio, eso es una clara referencia de lo expongo.

    En fin, si no ha sido el propio Rafael, pues lamento los inconvenientes, eliminen mi comentario y sigamos nuestras vidas ;)

    Saludos!

  2. Buenos días Nando,

    No sé si el comentario que indicas lo ha puesto Rafa o no. En cualquier caso, como editor de Security Art Work, no puedo estar de acuerdo contigo, y te explico porqué.

    No es lo mismo indicar al final de una «entrada» de cuatro o cinco folios que un post o un artículo sirve de referencia (ya que podría ser material a partir del cual se ha elaborado material propio), que fusilar («reunir material» induce a confusión y no refleja la realidad) todo un post, concatenarlo con otras entradas de otros blogs y luego poner un simple enlace a cada uno de ellos sin indicar qué parte ni en qué medida son referencias. Es más, indicas «Fuentes consultadas» cuando lo que tú haces no es lo que se entiende por utilizar una fuente de información.

    Sea o no intencionado, lo cierto es que lo que indicas no aclara en absoluto de quién es la autoría del contenido, induciendo a engaño. Además, a pesar de lo que argumentas, el pingback no sirve como prueba de nada, ya que simplemente indica la existencia de un enlace.

    En lo sucesivo, para aclarar las cosas, te ruego que seas más claro a la hora de señalar qué material procede de Security Art Work (y te recomiendo que hagas lo mismo con otras entradas copiadas de otros blogs), indicándolo de manera clara y rematándolo con una leyenda, del tipo «Material publicado por [enlace al autor] en el blog [enlace a Security Art Work]». Te rogaría que lo hicieras además con las últimas entradas en las que hayas seguido el procedimiento de copia.

    Espero que no suponga grandes molestias.

  3. Rafael Páez says

    Hola a ambos.

    Nando, sí he sido yo sí. Como bien dice Manolo, no es lo mismo una «fuente consultada» que una «fuente copiada palabra por palabra». Además, la referencia es minúscula en comparación con la extensión del texto.

    Creo que si directamente copias el contenido de otro artículo (sea de la persona que sea) deberías poner claramente la procedencia del artículo, ya que esa persona ha «gastado» su tiempo en realizarlo, y creo que eso debes saber respetarlo.

    Saludos
    fikih888

  4. Seguro, asunto aclarado entonces…lamento los inconvenientes ocasionados,

    Saludos

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