Esta entrada ha sido elaborada conjuntamente con Alex Alhambra Delgado.
Desde 2020, se han tenido que realizar muchos cambios en la forma en la que teníamos de interactuar entre nosotros, así como con los sistemas informáticos. A raíz de la pandemia, todas las empresas tuvieron que ponerse manos a la obra para mejorar sus infraestructuras de red, para así proporcionar mayor rendimiento, velocidad y disponibilidad, dada la gran cantidad de trabajo que, de repente, debía realizarse a distancia.
De esta misma manera, las empresas tuvieron que buscar una forma de monitorizar todos sus procesos de forma remota, para así disminuir los desplazamientos y la exposición al virus que esto pudiera provocar. Con esta situación, todo tipo de industrias aprovecharon las bondades del IoT (Internet of Things), la cual proporcionaba una nueva forma de controlar los procesos de una empresa de una forma remota.


Corea del Norte ha sido, desde 1953, un país conocido por su hermetismo. Se ha sabido que ni los ciudadanos que pueden acceder a la electricidad tienen acceso a Internet. Podemos suponer bastante acertadamente el porqué de esta prohibición. En el país norteño de la península se dispone de una intranet llamada “Kwangmyong”, que, obviamente, es monitorizada por el gobierno. Hace no mucho, incluso, se supo por una filtración del DNS del dominio .kp que éste sólo disponía de 28 sitios web. Se supone, además, que sólo 3 millones de los 25 que hay de habitantes usan smartphones.