Ni los hijos ni los sistemas de información vienen con el bocadillo debajo del brazo, y eso lo sabemos todos desde hace mucho tiempo, ¿no? Sí, son un gasto, a la vez un peligro, pero gracias a ellos somos capaces de incrementar nuestra productividad hasta límites jamás imaginados, y los países, las sociedades que no apuestan por su uso decididamente, son penalizadas. No tenemos que irnos muy lejos para analizar esta afirmación. España, séptima potencia económica mundial hasta hace poco al menos, tiene una productividad que nos sitúa en puestos de economía en vías de desarrollo.
Las tecnologías de la información y las comunicaciones han traído progreso, la globalización, han reducido costes, han cambiado la sociedad, han reducido la distancia entre el primer y el tercer mundo, pero no han venido sin un coste asociado.
¡Ya está bien! Aunque todo esto sea cierto también nos han traído cosas malas, muy malas; la energía nuclear nos ha regalado muchas cosas buenas, y de todos es sabido que ha traído cosas malas, debido a su mal uso…

Trabajar para que no pase nada solía ser muy difícil de justificar, por no decir imposible, pero la verdad es que, poco a poco, directivos y empresarios, se van concienciando de que la Seguridad de la Información es una de esas actividades necesarias para proteger el patrimonio de las organizaciones de todo el mundo sea cual sea su actividad y tamaño y que no requiere un ROI (*) o un ROSI que lo justifique. Por decirlo de otra forma, son parte del peaje que debemos pagar por el uso que hacemos de la tecnología.
Para empezar deberemos recordar que una de las dimensiones fundamentales de la seguridad es la disponibilidad, y que si ésta falla nos enfrentamos a un problema de seguridad que, dependiendo del tipo de servicio y del momento del tiempo en el que se produzca, será de mayor o menor gravedad pudiendo llegar a ser CR?TICO.
¡¡Estaba totalmente equivocado!! El resultado se lo pueden ustedes imaginar…
Leía hace unas semanas
La verdad es que hay veces que nos pasa poco respecto de lo que nos podría llegar a pasar. En el fondo el ser humano tiene un cupo de suerte razonable, aunque siempre nos parezca poca. No son pocas las organizaciones que gastan sumas importantes de dinero en productos y servicios que incrementan, aparentemente de forma proporcional, la disponibilidad de la información, la confidencialidad y su integridad en el perímetro interior de las organizaciones. Muchos gestores TIC centran sus políticas de seguridad en la protección puertas adentro pero ¿es realmente efectiva, en los tiempos que corren, una política de seguridad que solo contemple el perímetro físico interior de nuestra organización?
El hecho cierto es que esta situación se repite constantemente, y no sólo con los hogares de directivos y de personal técnico con privilegios suficientes para tumbar las infraestructuras de su empresa. Las fronteras han caído (ver la entrada