¿Firma o PIN?

Desde hace un tiempo, cuando realizamos compras con nuestra tarjeta de crédito o débito, hemos dejado de firmar un recibo y ahora debemos introducir el número PIN de nuestra tarjeta en el TPV del comercio. Supongo que las entidades bancarias habrán introducido este cambio en la forma de pago por motivos de seguridad (digo yo), pero no estoy del todo segura de que con este nuevo método la seguridad se vea incrementada, dado que ahora tenemos que introducir el PIN de nuestra tarjeta delante de otros clientes, personal de los comercios, y cualquiera que esté próximo al TPV.

Con la firma, si alguien sustraía tu tarjeta, no podía ir al cajero y retirar efectivo de tu cuenta. Sin embargo, ahora no sólo puede hacerlo sino que muchos comercios asumen que al conocer el PIN tú eres el legítimo propietario de la tarjeta, y han dejado de pedir el DNI. Además, el hecho de haberse fijado en el PIN que ha tecleado otra persona puede «motivar» a algún desalmado a robar la tarjeta de alguien con quien ha coincidido en un comercio, ya que una vez se haga con ella, los obstáculos para acceder a sus ahorros han desaparecido.

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¿Integramos nuestro SGSI con nuestros otros Sistemas de Gestión?

Esta es una pregunta que suele surgir con frecuencia en organizaciones que ya tienen uno o más sistemas de gestión implantados, y abordan un proyecto de implantación de SGSI. ¿Integramos, o los «llevamos por separado»? Nuestra experiencia nos dice que hay enfoques muy diversos a la hora de enfrentarse a esta pregunta.

Algunos clientes tienen claro desde el principio que quieren que su SGSI esté integrado con el Sistema de Gestión que ya tienen implantado, otros que prefieren mantenerlos independientes, y otros que aunque parten de un planteamiento definido, resistencias dentro de la organización (los responsables de los sistemas de gestión ya implantados, en ocasiones) o la detección de sinergias aprovechables les hacen cambiar de opinión. Tengo que decir que nosotros, como S2 Grupo, siempre recomendamos integrar el SGSI con cualquier Sistema de Gestión que se encuentre ya implantado, y ahora veremos porqué.

Es (para nosotros) obvio que de la integración de varios Sistemas de Gestión se obtienen muchos beneficios, y prueba de ello en la propia ISO 27001, en relación a un Sistema de Gestión de Calidad y un Sistema de Gestión Medioambiental, se indica que:

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(Algunos) Beneficios de la implantación de un SGSI

En los últimos posts sobre SGSIs [1][2], planteábamos los problemas a los que los consultores nos solemos enfrentar a la hora de implantar un Sistema de Gestión de Seguridad de la Información y los errores más comunes que se suelen cometer.

Lejos de pretender mostrar una visión negativa de la decisión de implantar un SGSI, intentábamos advertir de cosas a tener en cuenta a lo largo del proceso. Es indudable que una vez el SGSI está implantado y en funcionamiento, éste aporta innumerables ventajas a la organización en general y al departamento TI en particular. Mucho se ha escrito sobre las ventajas de implantar un SGSI; como con el resto de Sistemas de Gestión, siempre se insiste en que el hecho de obtener un certificado hace que la organización aumente su competitividad, mejore su imagen respecto a las empresas de la competencia y se posicione mejor en el mercado. Todo eso es cierto, y está claro que esa puede ser una razón de peso para algunas organizaciones, ya que al fin y al cabo aumentar el nicho de mercado o fortalecer la posición y la imagen es algo imprescindible desde el punto de vista del negocio, y sin negocio, de nada sirven los sistemas de gestión y los certificados.

No obstante, dejando de lado el tema del certificado, desde nuestro punto de vista, el de una empresa especializada en Seguridad de la Información, existen otras muchas ventajas en la implantación de un Sistema de Gestión de Seguridad de la Información que son de otro ámbito. Entre otras, podríamos señalar como principales las siguientes:

  • La gran mayoría de las tareas que obliga a ejecutar un SGSI (auditoria técnica de la plataforma TI, sistema de detección de intrusos, análisis de vulnerabilidades, inventario de activos, control de accesos, etc.) son aspectos que cualquier departamento TI que se precie debe abordar. La diferencia en este caso es que una vez implantado el SGSI estas tareas —y muchas otras— se encuentran sistematizadas, tienen asignado un responsable de ejecución y en muchos casos otro para la revisión, se analiza el resultado que de su ejecución se desprende, y se toman medidas en función de éste.

    Dicho de otra forma, la mayoría del trabajo es el mismo que se realizaría —o debería realizarse— sin tener un SGSI, pero el SGSI formaliza las tareas y garantiza que se ejecuten cuándo y de la forma que se haya considerado adecuada y por ello establecido.

  • El Análisis de Riesgos es quizá uno de los aspectos que un departamento TI no aborda de forma sistemática si no ha implantado o se encuentra implantando un SGSI. No es necesario listar las ventajas que supone realizar y revisar de forma periódica un Análisis de Riesgos; basta con decir que nos permite conocer las amenazas a las que están expuestas nuestros activos —entre los que se encuentra la información—, la probabilidad de que éstas se materialicen y el impacto que dicha materialización tendría sobre nuestro negocio. Dicho de otro modo, nos permite conocer la situación en la que nos encontramos y a través del Plan de tratamiento de Riesgos (un requisito de la norma) planificar cómo llevar este riesgo a un nivel que consideremos aceptable y que estemos dispuestos a asumir.
  • La continuidad del negocio, contemplada de manera específica en uno de los dominios de la norma, obliga a la organización a plantear, aunque se a un nivel muy general, cómo garantizar la continuidad del negocio en caso de una catástrofe. Aunque es cierto que la elaboración, implantación y mantenimiento de un plan de continuidad de negocio es un proyecto en sí mismo, de (casi) tanta entidad como la implantación de un SGSI, para abordar la certificación se debe haber realizado y probado al menos un plan de contingencia, que sin llegar a ser un plan de continuidad de negocio, sí que constituye un primer paso.
  • El dominio correspondiente a Conformidad es otra de esas tareas que en la mayoría de las organizaciones queda fuera del alcance de las responsabilidades del departamento TI, y en la que interviene tanto jurídico como posiblemente recursos humanos. Este dominio obliga a identificar la legislación que nos aplica tanto a nivel de propiedad intelectual como de protección de datos de carácter personal, y no son pocas las empresas que pretenden implantar y certificar un SGSI sin cumplir las exigencias de la LOPD y su Reglamento de Desarrollo. La implantación de un SGSI obliga como mínimo a disminuir la probabilidad de incumplir algún requisito legal que puede acarrear sanciones o dañar la imagen corporativa, ya que hoy en día las entidades de certificación —o por lo menos aquellas con las que nosotros hemos trabajado— consideran una No Conformidad mayor cualquier incumplimiento legal y obligan a la empresa que aspira a obtener el certificado a un plazo de tres meses regularizar su situación. Lo que parece totalmente lógico, ¿no les parece?
  • Comentábamos en un post anterior que un problema con el que hay que lidiar al implantar un SGSI es involucrar a áreas como Recursos Humanos, Departamento Legal, Administración, Comercial, etc., en un proyecto liderado por el Departamento TIC, que ven como ajeno a ellos y una carga de trabajo extra. La implantación de un SGSI requiere superar este escollo, lo que conlleva muchas ventajas: la seguridad ha dejado de ser cosa del Departamento TI y gracias a la formación y concienciación toda la organización es consciente del valor que tiene la información corporativa que maneja diariamente. Sin olvidar la existencia de normativas que deben cumplir para garantizar la seguridad de dicha información y cuyo incumplimiento tiene definido en la mayoría de los casos un proceso sancionador.

    Por último, pero no por ello menos importante, el apoyo que la Dirección debe demostrar al proyecto de implantación del SGSI, hace que los empleados entiendan que el tema de la seguridad de la información no se trata de un ‘capricho’ del Director del área TI, sino de una directriz marchada por la alta Dirección y que es por tanto un aspecto vital de la organización.

  • Durante la fase de implantación de un SGSI se definen las directrices para detectar y actuar ante un incidente de seguridad, lo que evita que llegado el momento de enfrentarse a un incidente grave se tenga que pensar por dónde empezar, quién debe encargarse de qué, a quién hay que informar en primer lugar, y aspectos de ese estilo.
  • Por último, la mejora continua es una ventaja común a todos los Sistemas de Gestión, sobre la que hay cientos de artículos escritos pero no por ello queremos dejar de mencionarla. Gracias al ciclo PDCA garantizamos que existe un proceso continuo que comprueba cómo de segura está nuestra información y actuamos para conseguir que el nivel de seguridad aumente. Este trabajo no se termina nunca: medir y actuar para mejorar. Siempre hay algún aspecto de la seguridad de la información que se puede mejorar.

Aunque estas son algunas de las ventajas, es indudable que existen muchas otras. En próximas entradas pasaremos a ver cuáles son las ventajas de la integración de sistemas de gestión, o la conveniencia y ventajas que aporta contar con un sistema de gestión de eventos y alarmas a la hora de implantar un SGSI.

Cosas a tener en cuenta en la implantación de un SGSI

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Ya comentamos en otro post que, como empresa consultora que implanta SGSIs en sus clientes, hemos detectado que en muchas ocasiones el cliente tiene opiniones preconcebidas sobre el proceso de implantación que no se ajustan a la realidad. También es cierto que, además de esos conceptos previos, hay problemas con los que una se encuentra durante el proceso de implantación, y para los que hace falta cierta ‘mano izquierda’. A los lectores que hayan implantado o participado en la implantación de un Sistema de Gestión de Seguridad de la Información, bien en la parte de cliente, bien en la de consultoría, seguro que no les descubrimos demasiadas cosas nuevas (y en algunos casos es posible que se reconozcan en la entrada), pero al resto quizás les resulte de mayor utilidad. Dicho esto, pasemos a esos «problemillas»…

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Errores comunes en la Implantación de un SGSI

Implantar un Sistema de Gestión de Seguridad de la información se está convirtiendo cada vez más en un objetivo para los departamentos TIC de las empresas. Los que nos dedicamos a hacer consultoría para la implantación de esos SGSI vamos poco a poco viendo que los problemas que nos encontramos en un cliente se repiten, al menos parcialmente, en el siguiente, y que los clientes asumen erróneamente afirmaciones para nada ciertas lo que hace que cuando se tropiezan con la realidad, haya alguna sorpresa.

Plantearé hoy tres de los errores más comunes asumidos por algunas de las empresas que deciden implantar un SGSI:

‘CONTRATO A UNA CONSULTORA Y ELLOS LO HACEN TODO’

Esta suposición no es válida en la implantación de ningún Sistema de Gestión, pero menos si cabe en un SGSI. Como en cualquier proyecto de similares características, es imprescindible la colaboración de muchos miembros de la plantilla de la empresa para arrancar y llevar a buen puerto el diseño y la implantación de un Sistema de Gestión que trata de protegerla información crítica para el negocio, ya que hay muchos departamentos y perfiles que trabajan a diario con esa información que se busca proteger; al fin y al cabo, son ellos los que mejor conocen la organización. Por ello, para que la empresa consultora pueda hacer un buen análisis de riesgos va a requerir colaboración por parte del cliente para identificar los riesgos, analizarlos y valorarlos, seleccionar las opciones para su tratamiento, y para implantar el plan de tratamiento de riesgos con el que se pretende mitigar el nivel de riesgo detectado. Tampoco hay que dejar de lado que la organización ya dispondrá en muchas ocasiones de controles de seguridad que en ocasiones serán suficientes, y en otras será necesario ampliar.

Si bien los consultores deben invertir muchas horas en darle forma el sistema, la organización debe invertir bastantes horas en proporcionarles la información que necesitan para hacer un buen diseño y en ejecutar las tareas que se identifiquen como necesarias para llevar a cabo su implantación. Hay casos en los que también se contrata a la consultora externa la implantación de los controles seleccionados pero suelen ser los menos, así que en la mayoría de los casos es la organización la que debe ir implantando la lista de controles seleccionados y no implantados inicialmente. Esta lista puede ser muy corta pero también muy larga, depende de la situación de partida de la organización desde el punto de vista de la seguridad.

Sin embargo, antes de pasar al siguiente error, tampoco es bueno pecar de pesimista: no hay que olvidar que la implantación de un SGSI en ocasiones (no siempre) no es otra cosa que la documentación y procedimentación de controles, tareas, rutinas, formas de trabajar que la organización ya conoce, en definitiva, la formalización de un sistema de gestión con el que hace tiempo que «se siente a gusto». Dicho de otra forma, y aunque les parezca obvio, el trabajo que tendrá que abordar la empresa en el momento de la implantación del SGSI será inversamente proporcional al trabajo que hasta ese momento haya realizado en la gestión de su seguridad. En ocasiones ese esfuerzo será significativo, y en otras, más bien poco.

‘ESTE PROYECTO SÓLO CONCIERNE AL ÁREA TIC’

Otro gran y común error. Ya que como hemos comentado, se trata de proteger la información crítica para el negocio, en el proyecto se deben ver involucradas personas de muchas áreas: Departamento TIC (por su puesto) pero también RR.HH, Departamento financiero, Departamento legal, Departamento de Marketing y todos aquellos que trabajan con esa información crítica para el negocio que se va a proteger. Todos deben ser conscientes de qué papel juegan ellos en el SGSI implantado, cómo de crítica es para el negocio la información con la que trabajan a diario y de qué modo debe cambiar su forma de manejarla para garantizar que se encuentra debidamente protegida. Por supuesto, se les debe preguntar, explicar y escuchar, antes de decidir los controles que se van a implantar y que les va a afectar, ya que de lo contrario se corre el riesgo de que perciban las nuevas normativas o políticas que se van a definir en materia por ejemplo de contraseñas, control de acceso, destrucción de información, uso del correo electrónico, instalación de software, etc, como un mero capricho del área TIC a las que no encuentran ningún sentido y que simplemente perciben como muy engorrosas.

‘SE VAN LOS AUDITORES Y YA HEMOS TERMINADO’

Normalmente, cuando se van los auditores también se van los consultores externos y eso significa que la empresa se queda con su certificado y ‘sola ante el peligro’; en unas organizaciones, eso supondrá que ha llegado la hora de la verdad: de comprobar cómo de bien planteado está el SGSI y de ver si es operativo. En otras, ese ‘peligro’ no será tal; la obtención del certificado no significará otra cosa que el premio y la aprobación externa de un sistema de gestión de la seguridad que la organización ya había asumido como propio, como ventajoso y positivo para su negocio antes siquiera de plantearse la obtención del sello de una entidad acreditada.

Obviamente, siempre será responsabilidad de los consultores haberse asegurado de que el SGSI diseñado, bien a partir de un sistema de gestión ya en funcionamiento, bien a partir de la nada, es adecuado para la empresa en la que se ha implantado. Eso significa que debe ser fácilmente operable, acorde al tamaño de la organización, de su presupuesto y de los recursos que se pueden asignar a su mantenimiento.

Muchas veces, cuando se parte de una organización casi ‘virgen’ en la gestión de la seguridad de la información, se puede pecar de querer diseñar un super-SGSI, sin tener en cuenta que tras el proceso de implantación, las personas que se han visto involucradas recuperan sus tareas diarias, y la prioridad del SGSI baja unos cuantos niveles respecto a estas otras tareas. Obviamente la existencia de un SGSI en una organización sin una gestión de la seguridad previa requerirá un esfuerzo: mantener al día su inventario de activos, hacer un seguimiento de las no conformidades, obtener los datos para medir la eficacia de los procesos, analizar la información que de ellos se desprende, mantener al día los documentos y registros, es decir, ejecutar todas las tareas que implica un SGSI. En cualquier caso, el reto de lograr un SGSI bien diseñado será lograr que, cuando no lo están ya, los procesos que conlleva se integren de manera lo más transparente posible en el funcionamiento de la organización. A veces, este es casi el punto de partida; en otros casos, la meta está un poco más lejana.

Con esta entrada no pretendo desanimar a nadie, ni mucho menos, sólo señalar aspectos obvios: que la implantación, y sobre todo el mantenimiento de un SGSI es una tarea continua, del día a día, en la que se deben involucrar a varias personas de la organización, se le debe dotar de los recursos y presupuesto necesario, y que debe contar con el apoyo de la alta dirección para tener garantizado su éxito. Nada, desde luego, diferente de lo que cualquiera podría esperar de un sistema de gestión, sea cual sea.