Disponibilidad y seguridad

En los tiempos que corren, creo que ya nadie duda de que disponibilidad es seguridad. Por si tenemos aún algún escéptico entre nosotros le invito a que se fije en la foto adjunta e intente preguntárselo a los pobres 22,000 “pollos” (servidores) que por una falta de disponibilidad del sistema de acondicionamiento de aire de su “granja” (CPD) perecieron todos en unas horas y nos dejaron esta siniestra imagen.

La noticia, que fue publicada el pasado mes de junio por distintos medios de comunicación, nos contaba como una tormenta fulminó el sistema automático de ventilación de una granja y los animales fallecieron asfixiados.

Esto es lo que pasa en muchas ocasiones cuando no se tiene en cuenta o no se analiza suficientemente la necesidad de que nuestros equipos y nuestras instalaciones en general estén disponibles. Esto es lo que pasa cuando, teniendo en cuenta que esto es desgraciadamente frecuente, no disponemos de los mecanismos que nos permitan verificar la seguridad de nuestros procesos, aunque estos (los procesos) sean tan simples como el enfriamiento de un recinto cerrado.

La disponibilidad es una de las principales dimensiones de la seguridad y debe ser analizada en su conjunto hablando de alta disponibilidad de una base de datos, de un servicio, de un servidor, de una línea de comunicaciones, de una fuente de alimentación e incluso —como nos recordarían si pudiesen estos “pollitos”— de las instalaciones industriales que garantizan la seguridad física de nuestra infraestructura.

Evidentemente es importante disponer de un sistema de acondicionamiento de aire (medida de protección) pero, como se ha demostrado, es tan importante o más disponer de un sistema de monitorización de funcionamiento del mismo o de la temperatura del recinto acondicionado (medidas de detección) que nos permitan poner en marcha los protocolos de actuación en caso de tener un incidente (que lo tendremos).

En definitiva, dado que es imposible evitar que los sistemas fallen, ¿no creen ustedes que deberemos prestar especial atención a vigilar el fallo de los mismos? ¿no creen por tanto que los sistemas de monitorización son igual de importantes, o incluso más, que los de protección? Yo estoy absolutamente convencido de la necesidad de disponer de un equilibrio entre protección, detección y respuesta. Hoy en día creo que, al menos, los “pollos” de la foto, me darían la razón.

Sirva esta contribución para destacar nuestra firme apuesta por los sistemas de monitorización y la gestión eficaz y eficiente de los eventos y alertas que los mismos disparan.

Comments

  1. Y el ejemplo demuestra también, desgraciadamente, lo importante que puede llegar a ser que los “usuarios” dispongan de un buen sistema de comunicación de incidencias…

  2. http://xavitxu says

    Muy divertida la redaccion. Estoy deacuerdo con Fernando. “UN” bien sistema de comunicacion de incidencias es muy importante. Mas de “UN” aunque sean buenos pueden ser fatales desde mi punto de vista. En esto no hay sinergias segun mi experiencia, sino lo contrario.

  3. http://Talibán%20ortográfico says

    Bueno, la verdad es que 22,000 (veintidós pollos) no son muchos, en cambio 22.000 (veintidós mil pollos es otra cosa). En español (al menos en España) el separador decimal es la coma y el de los millares el punto, y no al revés.

    Saludos.

  4. Acaso la muerte de 22 “pollitos” no es importante?
    En fin, ….

  5. Dado que creo recordar que fui yo quien añadió la cifra, me corresponde a mi admitir que sí, efectivamente es más habitual en España utilizar el punto y no la coma. Claro que teniendo en cuenta que utilizar milésimas para hablar de pollos difuntos no tiene demasiado sentido, también podría decirse aquello de a buen entendedor…

    Por último, y sin querer entrar en debates estériles, decía que es más habitual porque aunque puedo estar de acuerdo, si nos ponemos talibanes, la RAE indica (http://buscon.rae.es/dpdI/SrvltGUIBusDPD?lema=punto) que:

    “5.2. Aunque todavía es práctica común en los números escritos con cifras separar los millares, millones, etc., mediante un punto (o una coma, en los países en que se emplea el punto para separar la parte entera de la decimal), la norma internacional establece que se prescinda de él.”

    Claro que luego Manuel Seco, en el Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española (1998), dice que:

    “En las cantidades numéricas escritas en cifras, se pone punto detrás de las unidades de mil y de las unidades de millón: 250.735.600.000 (doscientos cincuenta mil setencientos treinta y cinco millones seiscientos mil).”

    Así que aunque repito estoy de acuerdo en que el uso del punto es más correcto que el de la coma, la discusión tiene su miga.

  6. http://Felipe says

    Felicidades sinceras a José Rosell y a Manuel Benet, me encanta leer este blog. Habéis logrado que un tema tan espeso y a priori aburrido sea realmente fascinante.

    Un abrazo desde tierras canarias.

  7. Muchas gracias Felipe en nombre de tod@s