El cartero siempre llama N veces

Cuando vi la película “El cartero siempre llama dos veces” no llegué a comprender el título, puesto que no había referencia alguna a algo parecido durante toda la película, y en este caso no se trataba de una “traducción” al lenguaje de los distribuidores de la película en España buscando un mayor impacto comercial. El título original de la película es exactamente el mismo.

La curiosidad me llevó a buscar el por qué del título y acabe encontrando la siguiente explicación:

El autor de la novela original en la cual está basada la película obtuvo la idea para el título en una conversación con amigo suyo (guionista de cine) en la cual le comentaba que siempre estaba ansioso con cada llegada del cartero ante una respuesta a un texto que había enviado a una productora, así que intentaba evitar su aviso para no alargar su ansiedad por si le llegaba algo que no coincidía con la respuesta. No obstante, al final terminaba oyéndole pues el cartero siempre suele llamar dos veces cuando tiene una entrega.

«El cartero siempre llama dos veces» como metáfora como destino ineludible de su personaje principal masculino.

Evidentemente, no es mi intención escribir un post para hablar de cine, pero permítanme utilizar esta curiosidad cinematográfica para enlazar con lo que realmente quiero contar. Últimamente en la urbanización en la que vivo hemos tenido problemas con el correo postal y hemos estado sin recibir la correspondencia durante 5 días. En la comunidad no disponemos de portero/conserje y los buzones se encuentran dentro del recinto de la urbanización, lo que hace que el cartero tenga llamar al telefonillo de los domicilios hasta que encuentra alguien que le pueda abrir. Esto no siempre lo consigue, porque en la urbanización no somos demasiados vecinos y además la gran mayoría, por no decir todos, tenemos la mala costumbre de ir a trabajar y no estar en casa por las mañanas. Si a esto le sumamos que el telefonillo ha estado averiado durante varios días nos lleva a que al cartero le sea imposible entregar la correspondía por muchas veces que llame.

Ante esta situación se ha nos ha entregado un comunicado (han pegado un papel a la entrada de la urbanización) de correos indicándonos que debido a la imposibilidad de entrar a la urbanización y entregar la correspondencia está ha sido devuelto a la oficina de Correos más cercana donde podemos ir a recogerlo.

Hasta aquí todo me parece hasta normal. Sin embargo ayer me encontré con un nuevo comunicado. Esta vez era un escrito de uno de los vecinos indicándonos a los demás que se había acercado a la oficina de correos y le habían entregado toda la correspondencia —y con toda la correspondía me refiero a la de todos los vecinos— y él amablemente se había encargado de distribuirla en los buzones.

Como ya comente en una entrada anterior “El buzón, ese pequeño gran boquete de seguridad” , en nuestros buzones recibimos cartas de nuestros bancos con información económica, multas de tráfico, correo personal, etc… en definitiva información personal. Por tanto me parece inconcebible que Correos entregue mis cartas a un vecino sin mi expreso consentimiento.

En este sentido la Ley 24/1998, de 13 de julio, del Servicio Postal Universal y de Liberalización de los Servicios Postales, indica lo siguiente:

Artículo 3. Secreto e intervención de las comunicaciones postales.

1. En la prestación de los servicios postales los operadores deberán garantizar el secreto de las comunicaciones, de conformidad con el artículo 18.3 de la Constitución, y el cumplimiento de lo establecido en el artículo 55.2 de ésta y en el artículo 579 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

2. Los operadores que presten servicios postales no podrán facilitar ningún dato relativo a la existencia del envío postal, a su clase, a sus circunstancias exteriores, a la identidad del remitente y del destinatario ni a sus direcciones. Se aplicará, en su caso, lo previsto en la Ley Orgánica 5/1992, de 29 de octubre, de Regulación del Tratamiento Automatizado de los Datos de Carácter Personal.

Es evidente que actuando de esta manera han incumplido el artículo 3.2.

Por una parte me parece increíble que desde la oficina de correos hayan actuado de esta forma y por otra también me sorprende (aunque menos) la actitud de mi vecino. Estoy convencido de ha actuado de buena fe y su intención en ningún caso ha sido la de espiar la correspondencia del resto de vecinos. Pero me parece llamativo el hecho de que se haya prestado a recoger y entregar la correspondencia de todos los vecinos.

¿Hubiera actuado igual si extrapolamos el ejemplo al ámbito electrónico? Es decir, ¿hubiera aceptado llevarse en una memoria extraíble los mails de todos los vecinos para entregárnoslos? Yo estoy seguro que no.

En mi opinión, la gente cada vez es más consciente de la importancia que tiene la seguridad y en este caso concreto la confidencialidad de sus datos personales y esto es un avance. Sin embargo también creo el uso continuado de los medios electrónicos para la gestión de la información está haciendo que dejemos a un lado el papel. Y tan importante es mantener la confidencialidad de la información de nuestros documentos electrónicos como de nuestros documentos en papel.

Con esto, nos despedimos, quien sabe si hasta el martes o hasta el jueves, dado que en España es fiesta nacional el próximo 6 y 8 de diciembre. En cualquier caso, pásenlo bien.

Comments

  1. Por lo general Correos suele tener cuidado con estas cosas pero ya he podido verificar que depende mucho de la persona que te atienda. Hay parte del personal que jamas daría las cartas a nadie que no se identifique como el destinatario y hay otra parte del personal que le da lo mismo (imagino que sera personal temporal)

    Esto no debería pasar pero pasa.

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