El caso Volkswagen

vw_trimedRecientemente la marca alemana de automoción Volkswagen (en adelante VW) ha visto cómo su imagen corporativa quedaba seriamente dañada a raíz de las investigaciones llevadas a cabo por la EPA (la Agencia de Protección Medioambiental Estadounidense) en colaboración con otros organismos del país.

La EPA – cuyo objetivo es certificar el cumplimiento de las regulaciones en materia medioambiental en suelo americano – observó que los vehículos de la empresa alemana presentaban serias discrepancias entre los resultados obtenidos en las pruebas de ‘laboratorio’ y aquellos recabados durante los test de calle. Así, observaron que los resultados obtenidos durante las pruebas de laboratorio – que convenientemente concordaban con los datos proporcionados por el fabricante – ofrecían niveles de emisión de gases muy inferiores a los obtenidos durante las pruebas de calle. Pues bien, hoy sabemos que la empresa alemana llevaba desde 2009 instalando en las unidades de control de algunos de sus modelos un software que era capaz de conseguir aprobar de manera fraudulenta los test de emisión de gases a los que era sometido el vehículo.

Las consecuencias no se hicieron esperar; el CEO del grupo VW se ha visto obligado a dimitir y la compañía se enfrenta ahora a multas que pueden alcanzar los 18.000 millones de dólares (solo en EEUU), sin olvidar el tremendo batacazo bursátil por el que los inversores de la firma alemana perdían el 20% del valor de sus acciones. Lo cierto es que las repercusiones que ha tenido y va a tener son muchas, pero lo curioso del caso es cómo lograron los técnicos de VW hacer que los datos de emisión de gases se mantuviesen dentro de los límites que les permitían obtener la certificación.

Para alcanzar su propósito el sistema podía detectar cuándo el vehículo estaba siendo sometido a un test de emisiones, de manera que en ese momento los sistemas de reducción de gases trabajaban a pleno rendimiento. La detección era posible gracias al input que recibía el sistema sobre el uso del volante, acelerador y frenos, datos que le permitían determinar cuándo estaba en un entorno de pruebas. Y ahora bien, si el vehículo era capaz de cumplir con la legalidad, ¿por qué no lo hacían siempre? Pues debido a que el uso de estos sistemas acarrea una serie de inconvenientes tales como el aumento en el consumo de combustible, el incremento en costes de mantenimiento o la reducción del rendimiento del motor, entre otros.

Llegado este punto no pude evitar asociar la capacidad de “ocultación” de este sistema con la que presentan algunos malware que hacen uso de técnicas de detección de sandbox. Como sabemos, el uso de estas técnicas permite al malware detectar cuándo se encuentra en un entorno virtualizado o se están ejecutando determinadas herramientas de análisis y monitorización. En caso de detectarse alguno de los supuestos anteriores el malware detiene su actividad, tratando de dificultar así la tarea de los analistas de seguridad. En este caso y, siempre salvando las distancias, el sistema de Volkswagen actúa en cierto modo como un troyano pues, al fin y al cabo, está tratando de hacer pasar desapercibido un comportamiento no esperado (por nadie salvo por la propia VW, lógicamente) de acuerdo a las especificaciones y los datos proporcionados por el fabricante.

Aunque las razones que han llevado a la firma alemana a instalar en sus vehículos este pseudomalware puedan haber sido estrictamente mercantiles y económicas, lo cierto es que se trata de un intento deliberado y reiterado de una empresa por incumplir la normativa de los organismos reguladores de varios países del mundo. Sin duda unas cuantas líneas de código que van a dar muchos quebraderos de cabeza.

Referencias:

Comments

  1. Solo una matización, no ha sido la EPA quién lo ha descubierto, ha sido una universidad al realizar estudios independientes, la EPA ni se enteró de la película

  2. http://Gonzalo%20T. says

    Gracias por tu comentario Eusebio.

    Como bien dices la investigación no la inició la EPA sino la universidad de West Virginia a petición de la International Council for Clean Transportation (ICCT). La EPA usó los resultados de esa investigación para acusar a VW y presionarlo con declarar sus vehículos no aptos para la venta en EEUU. Ante la presión VW no tuvo más remedio que reconocer públicamente la situación dando inicio al culebrón que hoy conocemos. Lamento que no haya quedado muy claro en el artículo.