Recientemente, me encontraba terminando un script en bash, realizando pruebas para comprobar que estaba funcionando correctamente cuando, tras realizar unas modificaciones al script y volver a lanzarlo, comenzó a ejecutarse un borrado recursivo de los ficheros de la máquina, el temido ‘rm -rf‘. La típica ‘noobada‘ que esperas que nunca te ocurra sucedió.
Afortunadamente, el script se estaba ejecutando en una máquina virtual de pruebas como usuario no privilegiado, por tanto la máquina seguía estando operativa. Gracias a estas medidas de precaución pude comprobar el alcance de la broma y ver que todo el directorio /home del usuario se había borrado. Dicho directorio contenía el script que estaba escribiendo de modo que, se podría decir, que el script se había fagocitado a sí mismo, llevándose con él unas cuantas horas de trabajo.


Recientemente la marca alemana de automoción Volkswagen (en adelante VW) ha visto cómo su imagen corporativa quedaba seriamente dañada a raíz de las investigaciones llevadas a cabo por la EPA (la Agencia de Protección Medioambiental Estadounidense) en colaboración con otros organismos del país.
Dice el dicho que ‘la confianza da asco‘. Esta frase, que se aplica normalmente en tono distendido para describir una característica propia de las relaciones humanas, cobra hoy especial significación en el mundo digital. Y es que la confianza ya no se limita a las relaciones interpersonales, sino que amplía su ámbito de aplicación a las relaciones persona-máquina e incluso máquina-máquina.