(Comenzamos la semana con la colaboración de un amigo al que muchas veces hemos invitado a escribir, pero hasta ahora no se había decidido. Nos ha pedido, no obstante, que desea firmar anónimamente y que su colaboración aparezca firmada con el pseudónimo Walt Kowalsky. Esperamos que les parezca interesante)
Llevo tiempo siguiendo este interesante blog, que se ha convertido en uno de mis favoritos y después de un tiempo queriendo aportar mi granito de arena, me he lanzado a la piscina y he preparado la siguiente colaboración que espero que les sea de agrado.
A pesar del título del post, no esperen un enfrentamiento a lo Quevedo-Gongora, puesto que por ahí no van los tiros. Voy a ponerles en situación comenzando con el recurso fácil de la pregunta retórica: ¿se han copiado de ustedes en algún examen? Seguramente contestarán que sí y si no me equivoco muchas veces habrá sido de mutuo acuerdo. Pero, ¿se han copiado de ustedes sin su permiso? Si ha sido así traten de recordar la sensación de aquel momento. Llevaban semanas preparando ese examen concienzudamente, noches sin dormir, cafeína recorriendo su torrente sanguíneo para al final tener la certeza de que el día del examen la cosa va a ir bien y que pasaremos la prueba con nota. Entran al examen y comprueban que a su lado se sienta aquel compañero que únicamente vieron el primer día de clase, aquel que se dedicó a salir todos los jueves y a llegar a laboratorio para que el compañero le haga las prácticas. Comienza el examen y todo marcha de acuerdo con su plan maestro, pero entonces se dan cuenta de que el compañero de al lado está copiando descaradamente nuestro examen… Se acaba el examen y unas semanas más tarde cuando salen las notas comprueban que aquel jeta ha sacado casi la misma nota que nosotros, pero sin asistir a clase, SIN DEDICARLE RECURSOS. En ese momento piensan en todo el tiempo y esfuerzo que han dedicado a prepararse para aprobar ese examen, y lo poco que ha invertido nuestro compañero en aprobar, y piensan que la vida no es justa.
Alguien les susurra C´est la vie….

Hace casi un año, el pasado 28 de Febrero de 2009 YouTube dejó de funcionar durante 2 horas. La incidencia una incidencia de su conectividad no se debió ni a la falta de redundancia de sus infraestructuras, ni a un fallo coordinado de todos sus proveedores, ni a un apagón simultáneo de todos sus centros de datos; ni siquiera al súbito interés simultáneo y mundial por el último vídeo de la Obama girl. YouTube dejó de funcionar debido al secuestro de parte de su direccionamiento IP por parte del operador Pakistan Telecom. ¿Secuestro? Sí, secuestro o suplantación del direccionamiento IP, algo tan antiguo como el propio protocolo BGP.
La documentación de una empresa es como su vida misma, ya que define generalmente su negocio. Esta es la razón por la que la retención de documentos es un factor clave para las organizaciones. Podemos definir la retención de documentos como el periodo de tiempo que un documento (ya veremos cómo definir que es un documento) debe estar ‘vivo’ o ‘accesible’ para poder ser usado; es como aquel traje que sólo nos ponemos para ir a la misa del gallo: debe estar ahí para el día que lo necesitemos.